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Injusticias en el financiamiento universitario

Injusticias en el financiamiento universitario

El Consejo Interuniversitario Nacional acordó la aplicación de un Modelo de Pautas de Distribución Presupuestaria entre las universidades, basado fundamentalmente en indicadores objetivos de cantidad de alumnos regulares, grado de experimentalidad de las asignaturas y relaciones técnicas docente–alumnos, claves para determinar el costo de la docencia universitaria.

Si el presupuesto global para el sistema universitario nacional se distribuyera a nivel institucional conforme al Modelo de Pautas, los valores serían muy distintos a los que históricamente ha enviado el Poder Ejecutivo al Congreso, ya sea en ésta como en anteriores administraciones.

El presupuesto universitario responde a un proceso evolutivo inercial que año tras año reproduce la base histórica, que no modifica una injusta distribución estructural. Las Universidades Nacionales nuevas –17 de un total de 56– no están incluidas en el Modelo porque sus primeros 10 años de vida corresponden a la etapa fundacional y no han completado el dictado completo de sus carreras, dato esencial para determinar las relaciones técnicas docente–alumnos.

Si se considera la ley de presupuesto propuesta por el Poder Ejecutivo para el 2017, se pueden distinguir dos grupos de universidades consolidadas (excluye las 17 nuevas), que totalizan 39. El primero, compuesto por las universidades que estarían subfinanciadas, que son 26, y el segundo que comprende a las universidades sobrefinanciadas, que totalizan 13. Se consideran universidades subfinanciadas aquellas que reciben una asignación presupuestaria inferior a la que correspondería según el Modelo, y sobrefinanciadas las que reciben más, para el total de $ 71.332 millones propuesto por el Gobierno al Congreso para las universidades consolidadas.

Las universidades subfinanciadas ordenadas por mayor nivel de subfinanciamiento son: Comahue, Litoral, Misiones, La Plata, La Rioja, Del Sur, Quilmes, Santiago del Estero, General Sarmiento, La Matanza, Lanús, Salta, Córdoba, Patagonia San Juan Bosco, Patagonia Austral, Chilecito, Nordeste, San Luis, Noroeste de la Pcia. de Buenos Aires, Villa María, Río Cuarto, Lomas de Zamora, de las Artes, Tres de Febrero, Entre Ríos y La Pampa.

El total de subfinanciamiento alcanza $ 4.221 millones. Las universidades sobrefinanciadas, ordenadas en valores absolutos son: UBA, Tecnológica, San Juan, Tucumán, Rosario. Mar del Plata, Jujuy, Formosa, Catamarca, Luján, Cuyo, Gral. San Martín y Centro.

Es tal la brecha con el Modelo en este último grupo que solamente dos universidades (UBA y UTN) representan un sobrefinanciamiento de casi $ 2.300 millones, equivalente al subfinanciamiento de 19 de las 26 universidades subfinanciadas.

Corregir la injusta distribución del presupuesto universitario implica una decisión política de priorizar económicamente a las universidades subfinanciadas; al mismo tiempo corregir la elevada concentración de los aportes del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva a las universidades de mayor tamaño y antigüedad, que agravan en varios casos la injusticia distributiva y, en el caso de los hospitales universitarios (por ejemplo de la UBA), que el financiamiento provenga del Ministerio de Salud y no de Educación, así este último estaría en mejores condiciones de atender a las universidades subfinanciadas.

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