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Impuesto sobre los ingresos brutos y diferencia de cambio

El 16/12/2015 el valor oficial del dólar estadounidense era de $ 9,726. Al día siguiente trepó a $ 13,30 y cerró el año en $ 12,94.
Como es sabido, y ante la imposibilidad de los sistemas de la AFIP era práctica habitual del empresariado facturar en pesos con referencia al valor de la mercadería o servicios en dólares (Ejemplo: son $ 9.726, equivalentes a u$s 1.000). Ahora bien, ¿qué efecto tiene este sinceramiento del valor del dólar para quien había facturado antes del 16/12/2015 y cobró con posterioridad?
La opinión de los fiscos provinciales es que las diferencias de cambio que resulten por el cobro en pesos de la factura emitida en dólares o con referencia a dicha moneda están gravadas por el impuesto sobre los ingresos brutos. Sin embargo, existen elementos para entender lo contrario.
Las provincias y la CABA justifican la gravabilidad de las diferencias de cambio a partir de un artículo de sus códigos fiscales según el cual "Las actividades o rubros complementarios de una actividad principal -incluida financiación y ajustes por desvalorización monetaria- estarán sujetos a la alícuota que, para aquélla, contemple la Ley Impositiva".
En primer lugar, descartamos la existencia de una "actividad" realizada por el contribuyente que las percibe, por cuanto las diferencias de cambio no son un ingreso por una acción propia, sino el resultado de la política cambiaria del gobierno. Tampoco se trata de una remuneración por la financiación, por cuanto no es el plazo el que da lugar al incremento de la cifra en pesos.
Adicionalmente, los ajustes por desvalorización monetaria están claramente prohibidos en los artículos 7 y 10 de la Ley 23.928 de Convertibilidad, actualmente vigentes. No puede justificarse entonces la imposición sobre las diferencias de cambio, entendiendo que se trata de actualizaciones o ajustes.
Otra cuestión a considerar es el momento en que ocurren las diferencias de cambio. En el caso de la venta de mercaderías, la obligación de ingresar el impuesto nace con la emisión de la factura o con la entrega del bien, lo que ocurra primero, en las prestaciones de servicios y locaciones de obras o servicios, cuando se factura o termina -total o parcialmente- la ejecución o prestación pactada, lo que fuera anterior. Sin embargo, no existe norma alguna que disponga cuándo se devenga la obligación fiscal por las diferencias de cambio, que son siempre posteriores a los acontecimientos señalados.
Merece destacarse que el Tribunal Fiscal de Apelación bonaerense concluyó, en el caso ‘Aerolíneas Argentinas S.A.’ del 20/03/2013, que era improcedente el reclamo del impuesto sobre las diferencias de cambio. Para ello tuvo en cuenta la Resolución General 93/2003, de la Comisión Arbitral del Convenio Multilateral, según la cual éstas no deben computarse como ingreso ni como gasto para la conformación de los coeficientes unificados.
Por todo lo expuesto, entendemos que existen sólidos y contundentes argumentos para concluir que la postura fiscal sobre las diferencias de cambio merece ser revisada.

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