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Importación temporaria y exportaciones

MARTÍN CLÉMENT Gerente General en Clément Comercio Exterior

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Importación temporaria y exportaciones

Los exportadores argentinos tienen una interesante herramienta para mejorar su competitividad: el Régimen de importación temporaria para mercaderías destinadas a ser sometidas a un proceso de perfeccionamiento industrial. Éste permite importar uno o más insumos libres de gravámenes para que sean procesados y luego exportados bajo su nueva forma dentro de un plazo, aportando una garantía a favor de la Aduana.

El régimen es muy beneficioso para los beneficiarios ya que permite importar insumos libre de gravámenes por un plazo máximo de hasta 1 año, con posibilidad de ser prorrogada por un plazo igual. Aunque para mercadería que deba ser exportada en cumplimiento de un programa de entregas y/o de larga ejecución, éste puede ser de hasta 15 años si se dan ciertas condiciones.

El beneficiario del régimen puede ser el productor del bien o un ‘usuario no directo’, es decir, aquel que realizará la importación asumiendo la responsabilidad del cumplimiento del régimen hasta su total cancelación aunque entregando la mercadería a un tercero para que éste efectúe el perfeccionamiento industrial.

Cualquiera sea la modalidad, el interesado debe estar inscripto en el Registro Único del Ministerio de Producción creado en septiembre de este año.

La Dirección de Exportaciones del Ministerio de Producción es quien emite –previo dictamen y recomendación del INTI– el Certificado de Importación Temporaria (CTIT) donde se detalla para cada proceso productivo los insumos, productos, sus relaciones, las pérdidas, mermas, residuos y sobrantes generados. Cada industria tiene particularidades que se reflejarán en ese certificado, e incluso se permite utilizar el régimen en procesos de fraccionamiento (es decir, donde no existe un salto de partida arancelaria sino tareas de limpieza, acondicionamiento, ciertas mejoras, envases especiales, etc.).

Hasta el año pasado el proceso de emisión del CTIT registraba serias demoras, aunque el nuevo Gobierno los fue regularizando de manera paulatina. Recientemente se publicó una nueva norma que compiló todas las pautas operativas de este régimen, aclarando ciertos requisitos y formalidades.

Lamentablemente esto no será inocuo para los beneficiarios actuales, ya que se determinó que los CTIT tendrán una validez de 10 años, con lo cual deberán volver a tramitar aquellos que al 31 de diciembre de 2017 cumplan esa antigüedad, abonando el arancel correspondiente. De todos modos, existen mejoras concretas con el desarrollo de la plataforma para Trámites a Distancia, facilitando la interacción y comunicación con el organismo.

Sin embargo, para los interesados del interior se les sigue exigiendo fijar domicilio en el radio de la Ciudad de Buenos Aires.

Más que pensar en nuevas leyes de promoción a las exportaciones es imprescindible lograr la vigencia efectiva de los programas actuales, dando previsibilidad y asesorando a los posibles beneficiarios. El rumbo adoptado es correcto, manteniendo el foco en la gestión.

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