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Hipotecarios, avalancha de dólares y por qué el atraso cambiario llegó para quedarse

Hipotecarios, avalancha de dólares y por qué el atraso cambiario llegó para quedarse

La fórmula parece confirmarse: la obra pública, dicen en el Gobierno, será la clave del año. Creen -el verbo se queda corto en lo que a convicción de refiere-, que los mayores desembolsos del fisco generarán un efecto benéfico en cuestiones electorales. Es una estrategia económica inmersa en una dinámica ya lanzada, donde los votos independientes que generan las divisiones del peronismo afloran en forma permanente y dentro del Gobierno debaten cómo arrimarse a esa tierra prometida. Pero la pregunta que carcome las estructuras internas -y quizás la menos difundida- es cómo convivirá el aumento de esos desembolsos y la promesa de la obra pública con un consumo que amenaza con cristalizarse en la forma de un estancamiento.

De todas formas, el Gobierno trabaja en ese sentido. Por ejemplo, del lado del ministro Rogelio Frigerio, piensan anunciar próximamente el relanzamiento del Plan Procrear, como una de las políticas concebidas en años previos que regresará con modificaciones. Por ejemplo, piensan duplicar (como mínimo) el monto que se les asignará a quienes resulten beneficiadas. Por otro lado, el flamante plan permitirá comprar unidades nuevas y usadas además de permitir su utilización para la construcción de viviendas. Para ello, contará con la administración del Banco Hipotecario, artífice de la línea en los últimos años.

En el medio, los números no dan tregua. La construcción y la industria acusaron fuertes caídas a lo largo de 2016 y los puestos de trabajo en esos sectores han perdido los niveles que los precedían. El frente gremial ha endurecido su posición, al punto que la última semana anunció medidas de fuerza. Los motivos para ese anuncio son ya conocidos, aunque quizás sean menos difundidos aquellos que hicieron que el tridente Schmidt-Acuña-Daer anunciaran ese plan con tanta anticipación. La negociación en marcha con el Gobierno tampoco sería sencilla: las bases sindicarles presionan a la CGT por los despidos ocurridos durante las primeras semanas del año pero sobre todo les advierten ante un virtual apoyo de la central obrera a un paquete vinculado a la flexibilización laboral por parte de la Casa Rosada.
Sabido es que la CGT no ha tenido apuro por confrontar. En sus líneas internas, señalan que desde el arranque de la nueva gestión estaba claro que la herencia le impuso al gobierno del presidente Macri la necesidad de reformas. La morfología y el momentum para hacerlas, señalan fuentes gremiales, ya corre por cuenta de la actual administración y 2016 fue generoso en "errores no forzados", principalmente en la cuestión tarifaria.

La sorpresa sigue siendo el dólar. La velocidad y contundencia en el ingreso de las colocaciones de deuda en moneda extranjera pareció decantar un fuerte retroceso del dólar a niveles insospechados y prácticamente no da tregua desde el inicio de enero. La divisa experimentó su mayor caída semanal al ceder 27 centavos y cerrar el viernes cinco centavos por debajo de los $ 16, su menor valor desde fines de diciembre.

La progresión ayuda a comprender la tendencia: el dólar perdió cuatro centavos el viernes, nueve centavos (el miércoles) y trece centavos (el jueves). A su vez, bajó 43 centavos con respecto al récord histórico del $ 16,38 anotado hace un mes.
El dato es que, en la City piensan que el billete no parece tener bríos para recuperar terreno, ya que la oferta seguiría siendo más importante que la demanda, si se tiene presente el ingreso de las inversiones, a las que hay que sumar el flujo de empresas que ingresas divisas para cancelar deudas. Para el economista Miguel Bein, el dólar va a estar por debajo de los $ 18 antes de octubre.

A la vez, desde abril, la expectativa es que se registre el ingreso de divisas producto del campo. Con tanta afluencia de dólares, la pregunta que surge es cuál es el piso que marca el Banco Central. En este sentido, habrá que recordar que la autoridad monetaria intervino para marcarle un "piso" a principio de noviembre cuando el dólar tocó los $ 14,50, y luego hizo lo propio en diciembre, cuando se ubicó a $ 15,45. Incluso en la City recuerdan que hace unas semanas, el 16 de enero pasado, la entidad le puso ‘techo‘ cuando tocó el máximo de $ 16,12.

Para tomar una referencia, y según datos de la consultora Quantum, desde noviembre de 2015, momento previo a que asumiera la presidencia Mauricio Macri, la evolución del tipo de cambio bilateral con respecto a los Estados Unidos acusa una depreciación real de 12%, aunque en términos nominales la devaluación haya sido del 64%, dejando prácticamente en línea el tipo de cambio con respecto de fines de 2001.

En el Gobierno son variadas las opiniones. Una que gravita con peso específico propio es la del ministro Nicolás Dujovne, quien ha señalado que la Argentina no sufre atraso cambiario, si bien ha advertido que habrá que ‘mejorar la competitividad achicando costos‘ que forman parte sustancial del precio de venta de un producto, es decir, llevar a cabo una reducción de los gastos en logística, mediante una mayor eficiencia de los servicios estatales alivianando la pesada carga impositiva que recae sobre las compañías que operan en sectores clave de actividad.

"Tenemos un tipo de cambio que es un 15% más competitivo que el de 2015", ha afirmado Dujovne. "Si a eso le sumamos la eliminación de las retenciones -que pesan cerca de un 9% en la canasta exportadora- y mejoras de logística, sobre todo en los puertos, la Argentina ganará notablemente en competitividad", completa.
El funcionario recalca que "no hay que enfocarse solamente en el tipo de cambio", al tiempo que señala que este Gobierno ha dado pasos muy importantes para contar con una mejor ecuación cambiaria.

Con todo esto, la ecuación para 2017 resulta clara. Con un blanqueo que seguirá aportando, pero que de base ingresará u$s 10.000 millones en cash, más una entrada en el corto plazo de otros u$s10.000 millones por emisión de deuda a los que se suma buen ingreso de exportaciones agrícolas en el primer semestre, las proyecciones marcan que el problema del Gobierno en el corto plazo será la apreciación cambiaria del peso. Aunque atención: este fuerte ingreso de divisas convive con la tradicional compra de billetes por parte del sector privado, que promedia u$s 1.300 millones mensuales.

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Comentarios4
Fab Febo
Fab Febo 06/02/2017 08:18:21

Viejas recetas + viejos y nuevos economistas = Titanic + témpano , por ahora dentro del crucero es todo fiesta .....Hasta que se crucen con el tempano.

Macri Gato
Macri Gato 06/02/2017 05:15:42

La Argentina de hoy dia no puede vivir de promesas a medio plazo de bajar costo en logística o de bajar impuestos. Si queremos exportar hay que devaluar y si el dia de mañana se mejora la competitividad la ley de oferta y demanda ya hará subir el peso.

jesus jose fava
jesus jose fava 06/02/2017 02:21:43

BEIN, PUEDE SER 17,10 O 17,90.NO ES LO MISMO.

CARLOS RAFAEL VIEIRA
CARLOS RAFAEL VIEIRA 06/02/2017 09:28:29

Esto sería como una convertibilidad `ligth`. Agionada a los tiempos actuales. Esperemos que no termine como en el 2001.