Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
Jueves 4.1.2018
DÓLAR
/
MERVAL

Hipocresías y decadencia: entre las piedras de la vergüenza y los jubilados, rehenes de los políticos

HUGO GRIMALDI Periodista

2
Hipocresías y decadencia: entre las piedras de la vergüenza y los jubilados, rehenes de los políticos

Si hay un texto al que hasta ahora no se le ha dado toda la importancia que tiene es aquel que explicita los llamados Compromisos Comunes que firmaron la Nación y las provincias (salvo San Luis), el 16 de noviembre, sobre la distribución de recursos fiscales. Hay que leerlo muy bien porque ese documento de 22 carillas es el verdadero detonante del escándalo que se desató alrededor de la llamada Reforma Previsional, que en verdad de reforma tiene poco ya que es una Ley meramente coyuntural y no atiende el grave problema de solvencia que fatalmente presentará el sistema jubilatorio hacia el futuro.

La palabra escándalo tiene varias aristas. La más evidente es la triste manifestación sin jubilados que se vio en la calle el lunes pasado, a través de la presencia de los violentos mercenarios de las piedras y las tumberas, quienes se mostraron en la Plaza del Congreso como un ejército de barras-brava con la consigna de meterle miedo a la sociedad (y de paso ahuyentar a potenciales inversores) frente a una Policía que quizás estratégicamente, aunque de un modo muy peligroso, decidió mostrarse en posición de víctima ante tamaña horda.

Pero escándalo es también un término bien apropiado para caracterizar la hipocresía en la que se enredó gran parte de la clase política para manejar un tema tan sensible y hay ejemplos al respecto:

n a) los opositores de izquierda y los kirchneristas más cerriles que ideológicamente estaban apostando a que los mercenarios de la Plaza llegaran al recinto y se suspendiera la sesión, cosa que solicitaron más de una docena de veces con la excusa de una represión que no estaba ocurriendo. Qué cosas hubiesen dicho de las fuerzas de seguridad si los vándalos lograban tomar por asalto el Palacio del Congreso;

n b) también el Gobierno (a quien le corresponde encaminar rápidamente un diálogo más profundo para arreglar de modo sustentable el desquicio de la ANSeS, para que las futuras generaciones se puedan jubilar) y los mandatarios provinciales en yunta porque se fijaron sólo en los números que mejoraban su propio confort y desatendieron la cuestión social inmediata de un sector tan delicado;

n c) luego, estuvo el patético kirchnerismo legislativo, que miró para otro lado durante toda la sesión del último lunes poniendo cara de yo no fui sin hacerse cargo del enorme agujero que provocaron las moratorias lanzadas a destajo en sus tiempos de oficialismo o haciéndose los distraídos como si Cristina Fernández no hubiera vetado al 82% móvil o como si sus gobiernos no hubiesen dejado dormir durante años unas 400 mil sentencias firmes o como si no fuese verdad que durante varios períodos los haberes jubilatorios no registraron ni siquiera ajustes similares a la inflación, etc.

n d) y, por último, tampoco quedó muy en claro qué clase de urgencias, que emparentan a estas leyes con los trámites-express de otros tiempos, tenía el Gobierno para llevar tan rápidamente el tema previsional al recinto, lugar que es donde los legisladores elegidos por el pueblo deben ponerle un moño a las leyes. Lo cierto es que ese apuro evitó un diálogo más fecundo con otros sectores (ONGs, centros de jubilados, abogados previsionalistas, etc.), situación que criticó sin tapujos la Iglesia.

Al respecto, el vocero de la Conferencia Episcopal Argentina, Jorge Oesterheld, le dijo a este periodista que en la reunión que la nueva cúpula de la Iglesia argentina mantuvo el martes con Mauricio Macri hubo dos posturas sobre los consensos: "lo que dijo el Presidente es que era el momento para hacerlo y que el ámbito de discusión era el Parlamento. Tal vez él tenía sus razones, pero los obispos expresaron su preocupación con una postura diferente", blanqueó. También señaló que le reclamaron a Macri conversaciones "lo más amplias posibles" y tener en cuenta a las instituciones cercanas a los sectores afectados, para evitar que el supuesto diálogo se convierta en una "batalla de intereses".

"Hablar supone escuchar al otro, ponerse en su lugar y estar dispuesto a modificar actitudes. Hay que saber en el diálogo cuál es el bien común y que es lo que le conviene a todos. No se puede ir nada más que a defender intereses", añadió el sacerdote. Un Bergoglio auténtico.

Aquella firma del llamado Consenso Fiscal, que en primera instancia atiende los intereses de la Nación y de las provincias, fue el paso previo a haber mandado al Congreso el paquete de leyes que forman parte de la ingeniería que reinserta a la provincia de Buenos Aires en el juego de un reparto más homogéneo de fondos (y le da al oficialismo aire electoral en ese distrito para 2019), aunque esa mejora no le genera en el corto plazo mayores sacrificios fiscales a las demás provincias. En trazos bien gruesos, la respuesta a ¿cómo se ha logrado el milagro que en esta pulseada ganen todos? es: con el dinero que hacia el futuro no van a recibir los jubilados.

Uno de los puntos rubricados lo dice sin anestesia: "Impulsar inmediatamente, dadas las reformas propuestas en el régimen tributario y en la distribución de recursos públicos, la modificación de la fórmula de movilidad de las prestaciones del régimen previsional público para que ellas se ajusten trimestralmente, garantizando aumentos por encima de la evolución de la inflación". El texto suma un par de edulcorantes, pero justo ese párrafo marca la importancia de lo firmado, ya que se trata del esqueleto sobre el cual se ha montado el esquema que, desde lo práctico, tiene obligaciones y compromisos tomados por la Nación y los estados provinciales. Por eso, inmediatamente significó que la previsional haya sido la primera de las leyes en ser aprobada ya que, sin ese dinero, todo lo demás se tornaba abstracto.

Ante la masa de recursos que aportaban los jubilados, luego menor por el cambio de fórmula que impuso Miguel Pichetto en el Senado y por el bono que sirvió para atenuar el empalme de los índices de ajuste, el número que parece haber quedado como remanente para maniobrar es de entre 60 y 70 mil millones de pesos anuales, de los cuáles 20 mil millones irán el año próximo a la gobernadora María Eugenia Vidal.

Con ese anzuelo, los demás mandatarios aceptaron reducir impuestos provinciales distorsivos, como son Ingresos Brutos y Sellos, por unos $ 150.000 millones y hacerlo en cinco años, mientras en contrapartida las provincias comenzarán a gravar el patrimonio, como el impuesto inmobiliario. El Pacto dice también que las provincias se comprometen a mantener el gasto constante, tema que se va a plasmar en el dictado de la Ley de Responsabilidad Fiscal.

Otro punto central del acta de noviembre que se está tratando en el Congreso para darle fuerza de Ley, es que las provincias incluida Buenos Aires van a desistir de 56 juicios contra la Nación por $ 340.000 millones, mientras que el Gobierno las va a compensar con un bono de $ 80.000 millones a 11 años y a una tasa de 6% anual, que se distribuirá según el Indice de Coparticipación.

También se eliminará desde el 1 de enero el artículo 104 de la Ley de Impuesto a las Ganancias y desde ese momento toda la recaudación de este tributo ingresará a la masa coparticipable, con una compensación a cargo de la Nación que será destinada por las provincias a inversiones en infraestructura sanitaria, educativa, hospitalaria, productiva, de vivienda o vial en ámbitos urbanos o rurales. En tanto, la porción que perderá la ANSeS se compensará con el llamado Impuesto al Cheque, que se prorrogará hasta el año 2022, aunque esos montos podrán ser computado a cuenta de Ganancias a razón de 20% por año, hasta su derogación.

En principio, cuatro gobernadores firmantes, quienes habían prometido que sus legisladores votarían las leyes (Sergio Uñac de San Juan, Gerardo Zamora de Santiago del Estero, Sergio Casas de La Rioja y Miguel Lifschitz de Santa Fe) no los pudieron aportar al capítulo previsional, lo que generó broncas en el Gobierno, aunque también cautela para no empantanar todo el resto del paquete, incluido el Presupuesto. Habida cuenta de las traiciones que genera la política, aun cuando todo haya quedado aprobado, siempre va a quedar hacia adelante la incógnita del cumplimiento y del control. Pero, esas serán otras batallas, aunque seguro no tan tristes como la del último lunes.

Más notas de tu interés

Comentarios2

Foto que demuestra que no existe Independencia de Poderes ni Libertad de Consciencia de Legisladores, valores básicos para el sostén de una Republica. Lo otro es corporativismo.

carlos alberto Parrilla
carlos alberto Parrilla 22/12/2017 09:16:50

La fotos que tiene parte de los GENOCIDAS,faltan otros,tiene el triste record de darle la espalda al electorado,NI OLVIDO,NI PERDON