Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Hay que apuntar a la reducción de varios costos de la economía para alcanzar una efectiva bancarización

En un mercado laboral en el que cuatro de cada diez ocupados trabaja en la informalidad, la bancarización aún es un desafío de largo plazo. La Argentina todavía tiene que quebrar una larga inercia de decisiones perjudiciales para los que respetaron las reglas de juego, porque el Estado durante décadas sobrevivió recargando las espaldas de los cumplidores. La actual gestión busca revertir este sendero con medidas que apuntan a reducir los costos operativos. Es un primer paso, pero no se llegará al objetivo solo por esta vía. La economía en negro ya es parte de la cultura productiva argentina, y desterrarla demandará una tarea que va mucho más allá de resoluciones, leyes y decretos.

La reducción del cargo para generalizar los pagos vía tarjeta de débito es una medida en la que la AFIP estaba trabajando desde julio pasado, ya que cuando el Congreso aprobó la devolución del 15% de IVA a los jubilados y a los beneficiarios de planes sociales, había quedado establecido que iba a ser exclusivo para los que compraran con débito. Habrá que ver si la gratuidad del uso de la terminal para determinada escala de comercios esta vez ayuda a crear una masa crítica de usuarios que consolide el sistema. La medida va, por lo pronto, en la misma línea de la baja de comisiones que recibió media sanción del Congreso, iniciativa cuya transformación en ley quedó pendiente para este año.

La población bancarizada, no obstante, sigue por debajo de los niveles de otros países de la región. Los bancos, que ya hicieron inversiones en tecnología para mejorar sus servicios a través de internet y activar plataformas ágiles para usar en dispositivos móviles, tienen por delante el desafío de bajar todavía más sus costos (la banca pública decidió apurar a los privados con sus planes de compras de hasta 50 cuotas con tasas de interés más competitivas) para incrementar el uso de los pagos electrónicos. Un sistema bancario que representa menos de 15% del PBI apenas mueve la aguja de la actividad económica.

El capítulo que falta es el blanqueo laboral y la baja de aportes patronales, pero como complemento de una reforma tributaria que aliente la creación de puestos de trabajo formales. Los pequeños pasos ayudan, pero para que el cambio sea visible el Estado tiene que mantenerse dentro de un sendero de previsibilidad y evitar la tentación de cambiar las reglas a su conveniencia.

Más notas de tu interés

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar