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Hacia una política de desarrollo sustentable

CARLOS BROWN Diputado nacional (MC)

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Nos encontramos ante una enorme oportunidad para que la Argentina siente las bases de un nuevo paradigma de desarrollo. En un contexto de inicio de gobierno se produce una renovación del clima social que, más allá de las condiciones heredadas, genera expectativas y posibilidades de transformación.


El desarrollo sustentable consiste en que el mejoramiento económico se traduzca en ofrecerle a la población condiciones de vida dignas. Y ello sólo es posible si se apunta a una estrategia productiva que impulse la generación de empleo genuino.


En una transición como la que estamos atravesando es importante darle a esta cuestión la relevancia que merece, porque los primeros que quedan fuera de cualquier esquema de inclusión son los desempleados y trabajadores informales; al tiempo que son los más castigados por otros factores económicos que hoy son difíciles de controlar.


En este sentido, es fundamental impulsar a las economías regionales, capaces de hacer más sustentable e inclusiva la matriz productiva de nuestro país, si son acompañadas por políticas de Estado que promuevan incubadoras, cooperativas, desgravaciones impositivas y créditos, entre otros.


Un ejemplo claro es el de la industria forestal, una actividad con gran potencial para integrar aumento de productividad con valor agregado, generación de empleo digno y preservación del medio ambiente.


En efecto, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indicó que "más y mejores empleos en el sector forestal garantizarán mayores oportunidades de empleo, mayores ingresos y productividad y condiciones de trabajo más seguras y estables", al tiempo que contribuirá a mejorar la disponibilidad y el acceso a una alimentación adecuada.


Por esta línea, la Fundación Mediterránea estima que la superficie total forestada en el país podría llegar a 1,8 millones de hectáreas en el 2020 si se mantuviera constante el ritmo de forestación anual. Esto supone unos 97 mil nuevos puestos de trabajo en ese período.


En tanto, si se acelerara la tasa de forestación hasta alcanzar las 5 millones de hectáreas, se podrían generar casi 360 mil puestos de trabajo adicionales. Los pronósticos son igualmente favorables en lo que respecta al aumento de exportaciones y fortalecimiento del mercado interno.


Esto supone una impresionante activación de toda la cadena productiva en lo que refiere a la diversificación de la materia prima y la incorporación de valor agregado, conocimiento y tecnologías; así como el transporte, la logística, insumos y maquinarias, entre otros agregados que impulsarían aún más el crecimiento del sector.


Todo ello es posible si se enmarca en un programa de desarrollo forestal serio, que aplique la ley de promoción a la forestación. De este modo, se logrará diversificar la producción y contribuir a la mitigación de los efectos del calentamiento global. Una gran oportunidad que la Argentina no debe desaprovechar.