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Hacia una cultura retornable

Hacia una cultura retornable

Reducir, Reutilizar y Reciclar son las premisas fundamentales que muchas compañías están aplicando en su interacción con la naturaleza. Estas 3 R se han impuesto en todo el mundo para cuidar el Medio Ambiente y minimizar el impacto de nuestra gestión sobre los recursos naturales. A menudo, lo implementamos a conciencia en acciones cotidianas, como por ejemplo, cuando separamos los residuos; y otras veces, colaboramos casi sin saberlo.
El uso de botellas retornables de vidrio es uno de estos hábitos positivos. Desde hace más de 70 años se utilizan envases de vidrio, que el consumidor luego retorna al circuito a cambio de otro lleno. Este sistema es más conveniente y cuida el bolsillo del consumidor, porque solo se paga por la bebida. Lo que no pensamos detenidamente es el beneficio ecológico y social de esta ‘cultura retornable’. Utilizar envases retornables es uno de estos hábitos más extendidos y menos conscientes.
Las botellas retornables están compuestas de vidrio, un material 100% reciclable, cuyo sistema de consumo y proceso genera menos residuos sólidos, consume menos energía y genera menos emisiones de dióxido de carbono. Además, el vidrio se puede reciclar y reutilizar infinitas veces como botella.
En la industria cervecera, por ejemplo, para 1.000 litros de cerveza se necesitan 34 botellas retornables de 1 litro, considerando que la botella retorna al ciclo 29 veces en promedio. Por ejemplo de 2850 latas.
Desde la perspectiva social y económica, la retornabilidad es una ‘industria de industrias’, ya que genera 91.200 puestos de trabajo en todo el país. Implica a la industria papelera, gráfica, vidriera, la logística, entre todos los actores que conforman la cadena productiva de la retornabilidad en el país.
Asimismo, la ‘retornabilidad’ está estrechamente ligada con el concepto de Economía Circular, que tiene por objetivo reducir el uso de materiales y producción de desechos vírgenes, cerrando los flujos económicos y ecológicos de los recursos. Esta economía sustentable busca crear un modelo circular, reemplazando la linealidad de ‘producir, usar y tirar’ por el reaprovechamiento de los recursos una y otra vez, cumpliendo, así, con el precepto de las 3 R. Al reutilizar nuestros envases, además, ‘ponemos en valor’ ese stock.
La retornabilidad crea un hábito de consumo consciente e inteligente. El consumidor cuida el Medio Ambiente, minimiza la generación de residuos, paga únicamente la bebida que consume y colabora con la industria nacional.

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