Hacia un Comex más inteligente

En los últimos meses se viene hablando mucho de la Inteligencia Artificial (o AI por sus siglas en inglés) y de su significativo impacto en diversos aspectos de nuestra vida cotidiana, en especial en el trabajo. Básicamente se trata de incorporar programas informáticos para realizar determinadas operaciones que se consideran propias de la inteligencia humana, como el autoaprendizaje.

Ya hay varios indicios de cómo podría esta tendencia influir en las operaciones de comercio internacional. Veamos algunos de ellos.

En transporte, las grandes líneas marítimas están en un proceso de fusiones y adquisiciones muy importante, lo que seguramente derivará en portales web más automatizados, más integración de sistemas con clientes y terminales portuarias y una menor intervención humana.

Recientemente Alibaba anunció una inversión multimillonaria con el objetivo de desarrollar una red logística global y continuar con sus planes de expansión internacional. Constantemente surgen innovaciones relacionadas a la realidad virtual, la automatización y la geolocalización.

También el dinero virtual está haciéndose cada vez más popular en el comercio internacional. No son pocas las empresas logísticas que lo están aceptando, incluso en nuestro país.

Desde el lado oficial también se viene trabajando fuertemente, sobre todo con la reciente adhesión de nuestro país al Tratado de Facilitación del Comercio. Se está avanzando en la Ventanilla Única, en el desarrollo del Sistema Informático Malvina bajo tecnología web e incluso en la puesta a disposición de sus datos a los particulares para que estos generen información valiosa para sus procesos: detectar vencimientos, obtener indicadores e incluso pensar en nuevos negocios logísticos.

Todo esto permitirá, entre otras cosas, que la Aduana cambie su enfoque sobre la gestión del riesgo, reduciendo los canales rojos normativos en donde solo importa el tipo de mercadería hacia una selectividad que incorpore información del operador.

Los importadores y exportadores deberían tomar nota de estos avances. Para los más pequeños e inexpertos, o aquellos que aún no se animan a transitar este camino, se están implementando herramientas y normativas innovadoras que sin dudas lo facilitarán, como el régimen de Exporta Simple que permitirá hacer envíos al exterior sin estar inscripto en Aduana, con ciertas restricciones de valor, peso y tamaño de la carga.

En la importación, la nueva plataforma de Trámites a Distancia (TAD) está reduciendo sensiblemente los tiempos de obtención de certificados en diversos organismos gubernamentales. Para los más grandes, además de verse reducidos sus costos de verificación aduanera, podrán enfocarse nuevamente en establecer tableros de control, fijar metas de mejora y evaluarlas periódicamente, algo impensado hace algunos años, en donde el foco estaba puesto en impedir más que en generar oportunidades.

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