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¿Habrá en Francia una réplica de la elección norteamericana?

EMILIO J. CÁRDENAS Ex Embajador de la Argentina ante las Naciones Unidas

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¿Habrá en Francia una réplica de la elección norteamericana?

Los franceses van camino a sus próximas elecciones presidenciales, que tendrán lugar el año que viene. La primera vuelta está prevista para el 23 de abril y la segunda, para el 7 de mayo.
Con el socialismo en bastante mal estado, lo probable es que la contienda electoral se defina en segunda vuelta, entre quien finalmente resulte el candidato del centro del espectro político (el ex primer ministro Alain Juppé es el favorito en su puja contra Nicolás Sarkozy) y la nacionalista Marine

Le Pen, la fogosa candidata populista de derecha.
Una confrontación que entonces parecería tener esencialmente dos polos: por un lado los políticos ‘tradicionales‘ y por el otro aquellos que, en cambio, presuntamente suponen una suerte de ‘ruptura‘ con el orden actual. Entre los que defienden o rechazan el status quo, en consecuencia.
Los paralelos con lo recientemente sucedido en los Estados Unidos, salvando las distancias que existen entre ambas sociedades, parecen claros.

El triunfo de Donald Trump puede sugerir que las posibilidades de Marine Le Pen, que ya tiene 48 años de edad, pueden quizás ser algo más altas de lo que hasta ahora se suponía.
Ella ha estado por espacio de varios meses casi fuera del escenario, trabajando muy intensamente en su estrategia para la campaña que se acerca en busca de forjar una imagen de mayor credibilidad. Menos patológica, entonces. Que luzca menos extremista, si es que ello fuera posible.
Recordemos que en las elecciones regionales del pasado mes de diciembre su partido obtuvo nada menos que el 27% de los sufragios, conformando un espacio ideológico que agrupa a los ‘disconformes‘ y a los ‘frustrados‘, con más los ‘indignados‘. Contingente de peso, que agrupa a más de la cuarta parte de los votantes.

Para Marine Le Pen, en su tenaz lucha por el poder, nada luce ya imposible, como sugiere no sólo el llamado Brexit británico sino, más aún, la victoria inesperada de Donald Trump, al otro lado del Atlántico.

Hay quienes, como el ex primer ministro Jean-Pierre Raffarin, no sólo concuerdan con ella, sino que, además, creen que Marine Le Pen hoy está efectivamente en condiciones no sólo de hacer una buena elección, sino hasta de poder ganarla. Lo que conmovería los cimientos mismos de la unidad europea.

Si uno analiza sus actuaciones y pareceres de los últimos tiempos, Marine Le Pen se está esforzando en tratar de alejarse raudamente de los extremismos que aún caracterizan a su padre, Jean-Marie Le Pen, a quien expulsara de las filas de su partido.

Nada de racismos, ni sexismos, parecería ser ahora la consigna de Marine Le Pen. El llamado es otro. El de la defensa de la identidad y la soberanía galas; el de la búsqueda de mayor seguridad personal, especialmente respecto del terrorismo que ciertamente ha hecho estragos en Francia; el de oposición al credo del establishment local; y el del rechazo de la islamización de su país. Una melodía preocupante que se hace escuchar cada vez más en Occidente.

Se cierne aparentemente sobre la vieja Francia una tormenta electoral distinta, con algunos paralelos con la que acaba de ocurrir en los Estados Unidos. Como el tiempo transcurre velozmente, ya no falta nada para ella. Como en otros rincones de Europa hay también quienes tienen propuestas nacionalistas como las de Marine Le Pen, la integración del Viejo Continente ha comenzado a crujir.

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