¿Habrá cambios en la política de la Fed?

E l día jueves pasado finalizó el circo mediático e irresponsable montado por el presidente Trump para designar nuevo presidente de la autoridad monetaria de los EE.UU. (Fed). Finalmente, la designación recayó en Jerome Power: abogado republicano, con amplia experiencia en el mercado financiero privado y miembro de la Junta de Gobernadores de la entidad desde 2012.

Antes de adentrarnos en las implicancias de esta decisión, creo justo y necesario rendir homenaje intelectual a la actual presidenta, la economista Janet Yellen. En efecto, a lo largo de su mandato 2014/2017 su gestión caracterizada por un importante y prudente gradualismo monetario permitió consolidar el actual ciclo expansivo y cumplir con creces el mandato dual de la Fed; esto es: estabilidad de precios con pleno empleo. A la fecha, la economía muestra un sólido crecimiento del orden del 3% anual; una tasa de desempleo del 4,1% el menor desde 2001 y un nivel de inflación del orden del 1,5% anual. Estos guarismos nos eximen de mayores comentarios.

Dicho esto, analicemos las implicancias de la nueva designación en la futura política de la Fed. Al respecto, es conveniente mencionar que Yellen, de orientación demócrata, ha sido considerada por el mercado como una paloma (dovish); esto es: partidaria de una política gradual de suba de tasas y de absorción monetaria, con sesgo favorable a los niveles de actividad. En la corriente opuesta, los llamados halcones apoyan una posición más dura, dando prioridad a la estabilidad por encima del ritmo de crecimiento; siendo partidarios, en consecuencia, de subas más rápidas de la tasa de interés y un retiro no tan gradual de los estímulos de inyección monetaria.

Dado este contexto, ¿qué se puede esperar del nuevo conductor de la Fed? ¿Será paloma o halcón? ¿Mantendrá las regulaciones que se implementaron en el sistema financiero a partir de la Gran Recesión 2007/2008 o las eliminará? Como se podrá comprender, las respuestas a estos interrogantes son de vital importancia para definir el futuro escenario del sistema financiero, tanto de los EEUU como a nivel global.

Nada mejor para despejar estos interrogantes que analizar las posiciones defendidas por Power durante los 5 años de su mandato como gobernador de la Fed. Respecto a las tasas de interés y el Relajamiento Monetario (política de compra de bonos en los mercados secundarios que cuadruplicó la cantidad de circulante), en ninguna de las 40 reuniones de las que participó manifestó disidencia alguna; dato que marca claramente su adhesión a la estrategia de Yellen.

Sin embargo, respecto a las regulaciones del sistema financiero, su posición explicitada en numerosas declaraciones no ha coincidido en general con la rigurosidad de la actual presidenta, la cual siempre ha insistido en mantenerlas. A criterio de Power, si bien no habría que eliminarlas, sería conveniente flexibilizarlas a fin de "adecuarlas a un escenario post crisis de recuperación, de manera de dotar de un mayor dinamismo a la oferta de crédito".

De lo anterior, surge claramente que en lo que hace a la política monetaria Power significa la continuidad de la estrategia de gradualismo implementada por Yellen; mientras que, respecto a las regulaciones, tendería a flexibilizar las actuales regulaciones del sistema. Al respecto, sin duda, será de gran utilidad su experiencia en entidades financieras de la actividad privada.

Todo indica, que no habrá grandes cambios: la continuidad en materia de tasas e inyección monetaria estaría asegurada. En consecuencia, mantenemos nuestro escenario base: un nuevo aumento de la tasa en diciembre (llevándola a 1,5%), no más de otras tres durante el año próximo (2,25% máximo) y un retiro muy gradual y anunciado del actual excedente monetario.

Un último comentario. Quien esto escribe, opina que dado el éxito de su gestión y su profundo conocimiento de la economía del país del norte la decisión óptima hubiera sido nominar a Yellen para un segundo período. Sin embargo, a nuestro juicio, la elección final de Trump fue impulsada no porque considerara que Power supera los valores de la actual presidenta, sino por suponer que su candidato sería más maleable y que, además de continuar manteniendo las tasas a niveles mínimos de modo de consolidar aún más el actual ciclo expansivo, implementaría las desregulaciones financieras prometidas en su campaña y reclamadas, firmemente, por el establishment republicano.

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