TRIBUNA

Gobierno Digital, un reto para Latinoamérica

Latinoamérica tiene tantos países como culturas distintas, pero pasaré a contar sobre los desafíos en materia de tecnología que tres de ellos presentan, comenzando por lo más cercano.

Argentina se encuentra en pleno proceso de evolución en materia de transformación digital. Un primer paso sucedió en 2016, cuando el presidente Mauricio Macri lanzó el Plan País Digital, que consiste en una estrategia que busca modernizar las administraciones de provincias y municipios, impulsar trámites online y sumar inclusión digital. Un antecedente a esto, fue en 2009 cuando el Gobierno de la Ciudad logró eliminar por completo el papel como soporte de registro, avanzando hacia el concepto de Gobierno Electrónico y Ciudad Inteligente.

Así, en CABA, en cinco años se pasó de una burocracia centrada en el papel a tener la totalidad de los trámites operativos en forma digital. En la Administración Pública Nacional, hay más de medio millón de usuarios generados para la realización de trámites a distancia, más de 6,5 millones de documentos generados, un número que supera los 190 millones de consultas y 3 millones de trámites iniciados.

El impacto de esta revolución es transversal: reduce violentamente los tiempos de tramitación; reduce la cantidad de tiempo que el personal de la administración y los ciudadanos le deben dedicar a estos trámites, mejora el costo, elimina el papel, el almacenamiento, los errores y catapulta la transparencia de todos los procesos.

Pero esto plantea también desafíos: uno de ellos es la capacitación de las personas que trabajan en el Estado, para poder brindar un servicio acorde a la digitalización. Ellos son los que van a vivir en primera persona esta transformación, y en muchos casos se encuentran arraigados a la tradición. Por lo que se trata también de afrontar la reeducación de miles de personas que van a manejar diariamente este tipo de trámites, y el cambio cultural que esto supone para todos

los ciudadanos.

El desafío se traslada a los sindicatos para sumarse a la ola de cambios, al Gobierno para incentivar y aprovechar la oportunidad, al sistema educativo para adaptarse, entre otros. El impacto es transversal.

Por otra parte, Chile está un poco más atrasado en esta materia, aunque desde comienzos de los 2000 se concretaron importantes avances en digitalización, tales como la modernización del Servicio de Impuestos Internos, o la creación de plataformas digitales como "Chilecompra", donde se administran las compras públicas.

Colombia, por su parte, se convirtió en abril en el primer país de la zona en tener una política pública de explotación de datos. En cuatro años, todo el Gobierno deberá tener proyectos de Big Data para generar desarrollo social y económico.

Es un hecho que el mundo está atravesando un cambio de paradigma. En términos de gobierno digital, Argentina ya dio sus primeros pasos, queda todo un camino por recorrer.

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