Gestión Innovadora: el tiempo de la Lógica Borrosa

En la actualidad, la empresa enfrenta problemas de gestión en un contexto de cambios extraordinarios e incesantes en su entorno económico, legal, social y tecnológico.

Las influencias económicas modifican las expectativas, los marcos legales cambian las reglas de juego, la sociedad obedece a la influencia formidable de los medios y las redes sociales; así como las nuevas maneras de producir, vender, y distribuir bienes y servicios se alteran disruptivamente con frecuencia.

No hace demasiado tiempo atrás era posible pronosticar el futuro tomando como referencia al pasado y comprender comportamientos sobre bases relativamente estáticas. Hoy, el clima de incertidumbre hace muy difícil captar con certeza hechos, variables, y posibles consecuencias.

Tanto en el campo académico como en el ámbito empresarial, los entornos dinámicos actuales han provocado la necesidad de crear modelos que incorporen consideraciones sobre la complejidad, la no linealidad entre causas y efectos, y otros fenómenos.

Crecientemente la Analítica Empresarial y Social ha comenzado a ofrecer las mejores respuestas que requieren las organizaciones. El sistema para lograr las inferencias puede ser principalmente estadístico -analítico, y además considerar la llamada lógica borrosa, que permite incluir importantes factores subjetivos en el proceso decisorio.

Muy resistida en algunos círculos académicos en sus comienzos, la lógica borrosa, o la lógica de los grises, que tolera verdades parciales viene empleándose con éxito hace ya bastante tiempo en aplicaciones tecnológicas en reemplazo de la lógica tradicional del blanco o negro a la que estamos habituados donde todo es verdadero o falso.

Esta lógica se difundió, sobre todo, en aplicaciones relacionadas al control de procesos. El sistema de frenado del subte, la prestación del equipo de aire acondicionado según la temperatura ambiente, y las respuestas esperadas en la automatización industrial, son todos ejemplos de procesos que se benefician de una operación gradual que resulta mucho más adecuada que lo que sería una operación prendido o apagado.

El moderno modelado de la incertidumbre en la gestión innovadora exige ahora la aplicación de la lógica borrosa a problemas de gestión en los cuales la incertidumbre prevalece. En la misma, comúnmente, no existen datos históricos, no se pueden establecer probabilidades, y tal vez solo se cuenta con la opinión de expertos.

Típicos campos de aplicación comienzan a relacionarse con la determinación de la viabilidad de nuevos negocios, los procesos de inversión financiera, la construcción de presupuestos y programas, la gestión de activos, la gestión de recursos humanos, la evaluación de proyectos de inversión, junto a varios temas comerciales y múltiples temas de imagen organizacional.

Las ventajas y la aplicabilidad de la lógica borrosa podrían resumirse en su flexibilidad, su tolerancia a datos imprecisos, lo intuitivo de su concepción, su capacidad para modelar respuestas no lineales, su construcción sobre la opinión de expertos, y su uso de expresiones lingüísticas para descripciones. Esto resulta un plus para la comunicación y comprensión de su empleo. No debería usarse si existen soluciones más simples o modelos sólidos probados y fáciles de emplear.

Los líderes que deseen actuar en las organizaciones de hoy y de mañana deberán prepararse y actualizar sus competencias. La incertidumbre llegó para quedarse y la adaptación a la misma será la clave para la supervivencia.

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