Genocidio económico y funcionarios que no entienden: la salida de esto es la otra economía

Las políticas económicas se formulan desde la macroeconomía monetaria. Y lo hacen funcionarios que no vivieron ni entienden cómo funciona la microeconomía.

La Economía Real, el músculo nacional

Existen en la economía dos velocidades: una, visible y mensurable, que está ligada a los sectores de grandes intereses tales como energía, combustibles, banca y grandes constructoras, quienes hacen un tándem Estado y grandes intereses privados. Es la economía nominal de la que hablamos cotidianamente y que tiene siempre asignado un valor en la pizarra.

Y otra, real. Que va por debajo, a otra velocidad y de la que hablamos menos, aunque produce cerca del 50 por ciento del PBI y el 70 por ciento del empleo nacional. La economía real que se mueve al ritmo de las variables instaladas por la nominal, es a su vez distinta: es economía real porque intercambia bienes reales que tienen valores reales de mercado.

Genocidio Económico

Hoy estamos matando al empleo y a la producción real. Esta economía conforma un entramado social y una verdadera red de seguridad que se estira más allá del límite de lo posible y está conformada por elementos y relaciones reales, dueños y empleados que se conocen desde décadas, relaciones entre clientes y proveedores con una confianza cimentada en el tiempo y proyecciones de negocios con raíces en lo más básico, la subsistencia de los que conozco y quiero.

Por otro lado, comprende materias primas, procesos fabriles o servicios con más o menos empleo, mercadería con valor final o servicios apreciados por el mercado o los vecinos.

Es una red real, porque asegura la conservación de la dignidad de los elementos intervinientes, e inclusiva, porque de crecer absorbe a los sujetos del asistencialismo y los promueve a un estado superior.

Por último es una red con un potencial expansivo, capacidad de compromiso y que jamás en la historia ha jugado contra su patria.

La microeconomía no se rige por la macro

Nuestra  dirigencia dice entender la urgencia, pero su parsimonia expresa lo contrario. Para el universo pyme, el lapso de 20 o 30 días para tomar una decisión de fondo es matarlas, sin eufemismo. Y están matando el tejido social que comprende esa economía real.

Cada vez que la solución para el mundo pyme implica un recurso económico, la respuesta es sistemáticamente negativa, con argumentos macroeconómicos, a pesar de las incongruencias ya que la micro y la macro se rigen por leyes similares, pero desfasadas en el tiempo. Existe un desacople entre lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño.

Tal vez la macroeconomía pueda configurar límites extremos, pero no está cerca de explicar la vida interna y celular de la microeconomía y mucho menos de entender y proyectar su potencial. Porque si no es así, que expliquen cómo el universo pyme factura 160.000 millones de dólares con un endeudamiento total de tan solo 6500 millones de dólares y el Estado factura 180.000 millones con un endeudamiento total aproximado de 400.000 millones, siempre en la moneda americana.

Esa mirada subjetiva e ineficiente lo único que ha hecho es robarle al ahora ex empleado la dignidad para devolverle precariedad con un plan social. 

Un funcionariado que no entiende

Lamentablemente las políticas económicas se formulan desde la macroeconomía monetaria, que es en sí misma una reducción de la realidad y  que no llega a ver el todo de la micro. Y, además, las ejecutan funcionarios que no la vivieron y no la entienden. Es la hora de funcionarios con probada experiencia pyme, sobre todo si hablamos de un Consejo Económico.

En conclusión: durante la pandemia y más aún, cuando esta termine, habrá una salida clara, simple, directa y rápida. Trabajar en serio, generando y facilitando el empleo y su consecuente distribución del ingreso, produciendo bienes y servicios a valores reales y sobre todo requiriendo mucha menos plata.

La salida de este pozo, es la otra economía. Más vale que empiecen a entenderla de una vez.

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