Ganó Cambiemos, ¿quién perdió?

El pasado domingo, el oficialismo de la mano de Cambiemos y sus diferentes alianzas a nivel país logró consolidar los resultados de las PASO en prácticamente todas las provincias en las que había ganado y, además, logró nuevas conquistas como Salta y Santa Fe.

La participación en estas elecciones aumentó un 4% en relación a las primarias, hecho que benefició al oficialismo que se focalizó durante las últimas semanas en movilizar al electorado que se abstuvo de votar en agosto, sabiendo que un crecimiento de la participación le sería favorable. La gobernadora María Eugenia Vidal tuvo un papel fundamental en la campaña de Cambiemos, ayudando al ex ministro de Educación a consolidar su victoria en la Provincia.

Por su parte, Cristina Kirchner había dado un giro en su modelo de campaña electoral, centrándose en actos más cercanos a la ciudadanía y ofreciendo entrevistas en las que mostraba su cotidianeidad y lado más intimo, más no sus propuestas electorales. El impacto entre los votantes fue relativo ya que, si bien creció en unos 400.000 votos, estos no fueron suficientes para superar al oficialismo y a los 800.000 nuevos votos que consiguió la lista de Bullrich.

El más afectado por la grieta fue Sergio Massa, y es que cuando se dan resultados de características tan bipartidistas como los de agosto, los partidos más pequeños y terceras fuerzas son siempre los más perjudicados. Massa no solo quedó relegado a un tercer puesto perdiendo cerca de 300.000 votos en relación a las PASO, sino que también perdió Tigre, municipio donde es referente político. La volatilidad en el voto se dio precisamente entre el electorado del Frente 1País, quienes hicieron mayor uso del voto útil, sin afectar prácticamente a los votantes de Randazzo.

En Capital, Lilita Carrió mejoró su performance de agosto creciendo más de un punto porcentual, dando cuenta de que sus polémicas declaraciones en las semanas previas a los comicios no le pasaron factura. Se impuso así por encima de Filmus, con una diferencia de más del 29% de los votos.

Una de las incógnitas de la noche, después del empate técnico en agosto, había sido Santa Fe que acabó mostrando un fuerte apoyo al gobierno nacional, con casi 12 puntos por encima del Frente Justicialista. En Córdoba, el Gobierno logró consolidar su ya amplia victoria de las PASO y superó al partido provincial en un 18%. Lo mismo ocurrió en Mendoza, donde el Gobierno creció superando a Somos Mendoza en 20 puntos porcentuales.

De este modo, el oficialismo logró repetir la ansiada hazaña de Raúl Alfonsín en las legislativas de 1985 ganando en las 5 provincias más importantes a nivel de concentración del electorado.

La primera conclusión de la última jornada electoral es el crecimiento de la representación tanto en la Cámara de Diputados (21 bancas más) como en la de Senadores (9 bancas más) del oficialismo. Esto, si bien facilitará la gobernabilidad de cara a los próximos dos años, no significa que el Gobierno no vaya a tener que arremangarse a negociar las reformas que tenga previstas, ya que aún queda lejos de mayorías absolutas en ambas cámaras.

El voto de confianza hacia el Gobierno Nacional es claro: Cambiemos ha sido la fuerza más votada a nivel país y puede enfrentar los dos años que quedan de su gestión con cierta tranquilidad, sabiendo que tiene el plebiscito de la ciudadanía. Macri, probablemente haya obtenido el empujón que necesitaba para presentarse a una reelección presidencial en 2019, al mismo tiempo que se dificulta para el kirchnerismo un eventual regreso al poder.

El peronismo, después de este domingo deberá replantearse tanto su papel en la esfera política y su rol opositor, así como su organización interna evaluando qué papel tendrá Cristina Fernández de ahora en adelante. La izquierda, fracturada como ya es costumbre, también deberá analizar su performance y cual será su proyección de cara al 2019. Por su parte, el oficialismo puede dar cuenta de una buena elección y de mayorías consolidadas de norte a sur del país.

Tags relacionados

Más de Columnistas