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Ganancias, el gran debate legislativo

RUBÉN MURRAY Magíster en finanzas y mercados de capitales, docente UBA

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El Gobierno y la oposición acaban de presentar diferentes proyectos tendientes a modificar determinados parámetros del impuesto a las ganancias que pagan los empleados en relación de dependencia. Si bien estas iniciativas muestran avances con respecto a la situación actual, son insuficientes para que este tributo mantenga la esencia que tenía hace más de una década.

Originalmente el impuesto a las ganancias lo pagaban sólo empleados que tenían un poder adquisitivo muy alto. Sin embargo, hoy alcanza a 2 millones de personas, entre empleados y jubilados que cobran sueldos brutos o jubilaciones de más de $22.747.

Un tema clave en el debate radica en las escalas que establecen las alícuotas para determinar el importe a pagar, totalmente desactualizadas desde hace más de quince años. En aquel entonces había que ganar mensualmente más de 30 salarios mínimos vitales y móviles (más de $ 200.000 actuales por mes) para entrar en la escala más alta del 35%. Sin embargo, hoy están en esa categoría quienes cobran $ 35.000 brutos, que equivalen a menos de 5 salarios mínimos.

Algo similar sucede con el mínimo no imponible, es decir, el importe del sueldo a partir del cual hay que pagar impuesto a las ganancias. El proyecto del gobierno propone un incremento del 15% y el de la oposición un aumento del 60%. Sin embargo, hace más de quince años el mínimo no imponible equivalía casi a 6 salarios mínimos vitales y móviles, mientras que hoy una persona soltera que gana apenas por encima de 3 salarios mínimos vitales y móviles ya está alcanzada por el impuesto. Es decir, el mínimo no imponible debería ser el doble del valor actual.

Por otro lado, un tema a analizar es el impuesto a las ganancias que se les cobra a los jubilados. Los trabajadores pagan todos los meses aportes destinados a su jubilación, y al retirarse el Estado les devuelve parte de lo que aportaron durante toda su vida laboral. Entonces, no tiene ningún sentido que un jubilado tenga que pagar impuesto a las ganancias, porque lo que cobra no representa ninguna ganancia sino una simple devolución parcial de lo que aportó durante toda su vida. En paralelo, además, durante toda su vida laboral ya se le cobró el impuesto a las ganancias sobre su salario.

Es cierto que hacer estas reformas implicaría un costo fiscal, pero el mismo no debería ser tan elevado porque la gente, al tener más dinero disponible en el bolsillo, va a aumentar su consumo, y por lo tanto mejoraría la recaudación de otros impuestos como el IVA. Además, también se podrían gravar otras actividades que hoy están exentas, a los efectos de que no baje la recaudación. Asimismo, considero que el gobierno viene tomando medidas, como la sanción de la Ley Pymes, para incentivar la producción y generar empleo genuino, lo cual también aumentaría la recaudación y generaría un repunte en el crecimiento económico del país.

El Congreso hoy avanza a paso firme sobre la discusión del impuesto a las ganancias, tan necesaria y reclamada por los trabajadores. Espero que se brinde un debate legislativo serio y responsable, pensando en la gente y en el país, para que este impuesto retome la esencia que tenía originalmente, cuando lo pagaban sólo los de mayor poder adquisitivo.

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Comentarios1
Stella San Juan
Stella San Juan 29/11/2016 05:22:06

Muy buena nota!