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Explicar el aumento del desempleo

JAVIER G. MILEI Economista Jefe - Fundación Acordar

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Explicar el aumento del desempleo

En muchos libros de texto de macroeconomía convencional, en su capítulo sobre desempleo, se suele encontrar una frase que señala que una recesión es cuando mi vecino quedó desempleado mientras que la depresión es cuando uno pierde su empleo. Esta situación toma mayor relieve cuando se considera que en los últimos dos meses del año 107.719 personas perdieron su empleo, donde 65.799 lo sufrieron durante el mes de febrero (dato 72 veces superior al del año pasado), al tiempo que las suspensiones se multiplicaron por 12,5 (14.340 casos).

A la luz de esto, un gran número de ‘economistas’ han salido a criticar fuertemente al gobierno de Mauricio Macri por estos impactos. Sin embargo, un análisis ligeramente más profundo nos debería dejar en claro que las cosas son muy distintas.

En primer lugar hay que tener en cuenta que durante los últimos cuatro años, pese a contar con el mejor contexto internacional de la historia, la economía quedó estancada en términos de su PIB, al tiempo que la inflación promedio trepó a niveles del 30%. Consecuentemente, el sector privado dejó de crear empleo neto, donde el desempleo fue maquillado con un mayor empleo público, por lo que si se detraen esta fuente artificial de empleo (1,4 millones) la tasa de desempleo treparía al 14%. Además, como parte de la cosmética del relato, la Población Económicamente Activa ‘no para de caer’ desde el 2012, por lo que si la PEA se ubicara en su nivel histórico, la tasa de desempleo treparía a niveles del 18%. De más está decir que si ello se ajusta por los planes sociales, el fracaso kirchnerista adopta ribetes dantescos.

En función de esto, debería resultar claro que el modelo ya se había agotado y que cuanto más se dilatara en el tiempo la corrección, mayor sería el daño social. Así, el flamante gobierno, con un muy buen diagnóstico sobre los daños que causaba el CEPO (donde el exceso de demanda de divisas se correspondía con excesos de oferta generalizados en el resto de la economía) liberó el tipo de cambio y quitó retenciones. Naturalmente, frente al cambio de precios relativos que ello implica, algunos sectores se retraen y otros se expanden, por los que los empleos que se pierden en un sector se ganan en otro.

Sin embargo, como el proceso no toma lugar de modo instantáneo y la intensidad de factores productivos (relación Capital/Trabajo) no es homogénea, en la transición, la tasa de desempleo sube. A su vez, cuanto más rígida la regulación laboral, dicha transición es más lenta y la tasa de desempleo es mucho mayor aún. En este sentido, el trabajo liderado por el diputado kirchnerista Héctor Recalde durante los últimos doce años, lo único que ha hecho es haberse movido justamente en la dirección opuesta. Por otra parte, una forma de mitigar estos daños de la transición es mediante la mejora en la calidad del capital humano, de modo tal que los trabajadores tengan una mayor plasticidad para cambiar de tarea y así minimizar la cantidad de tiempo desempleado.

Nuevamente, en dicha materia, la política del kirchnersimo ha sido peor que desastrosa, ya que pese al incremento en las partidas educativas, no hemos parado de caer en las pruebas PISA. En definitiva, el conjunto de ‘políticas’ del kirchnersimo en lo concerniente al capital humano se ha transformado en un multiplicador del malestar social.

Finalmente, existe un factor adicional para explicar el aumento del desempleo que deriva de la política económica implementada por el kirchnerismo. Así, trabajando con la curva de Phillips aumentada por expectativas de inflación que desarrollara Milton Friedman, cuando el gobierno acelera la tasa de emisión monetaria se distorsionan las señales de precios tal que los empresarios creen que estarán ganando más dinero, por lo que ofrecen mayores salarios y ello induce a los trabajadores a incrementar sus horas aplicadas al trabajo. De este modo, mientras que el engaño persiste, la economía opera por su nivel de pleno empleo. Sin embargo, cuando cae el velo del engaño, los precios relativos vuelven a su nivel de equilibrio y tanto la producción como el empleo vuelven a su nivel natural. En este sentido, si la comparación se hace en el auge del engaño, el desempleo estaría aumentando.

Por lo tanto, cuando uno revisa los elementos que determinan la dinámica del desempleo, debería resultar más que claro que la única responsabilidad del gobierno de Mauricio Macri en este proceso es haberle quitado la careta que ocultaba la malformación facial de la ‘economía’ kirchnerista.

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Comentarios1
El Colo
El Colo 14/03/2016 03:45:42

Nanana por favor Javier Milei esto es un insulto a la inteligencia de cualquiera... sean mas sutiles a la hora de defender las clasicas politicas de la derecha... SE NOTA MUUUCHOOOO!!!!