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Europa frena a Google

Imagen de LEANDRO ZANONI

LEANDRO ZANONI

Periodista especializado en tecnología

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Los reguladores antimonopolio de la Unión Europea le pusieron un freno a Google. Aseguran que tiene una posición dominante en las búsquedas de Internet desde los móviles con el sistema operativo Android, instalado en más del 80% de los smartphones europeos. Según la justicia, Google limita a los consumidores al exigirles a los fabricantes pre-instalar apps como Search, Gmail, Maps, Music, Keep, Juegos y Chrome y también a usar por defecto su propia tienda de aplicaciones, Play.

Es cierto. Todas las aplicaciones de Google vienen preinstaladas en paquete en una carpeta ubicada en la home principal de los celulares y tablets con Android mientras que las de terceros como Spotify, Angry Birds, Snapchat, Evernote, WhatsApp e Instagram (estas dos últimas, de Facebook), entre miles de otras apps, deben ser instaladas una por una por el usuario.

También acusan a la empresa de Mountain View de impedirle a los fabricantes vender celulares con otros sistemas operativos que no sean Android. "Esto incide directamente en los consumidores porque les impide acceder a otros equipos móviles innovadores basados en otras versiones que pueden ser superiores", señaló la Comisión. Ahora el gigante tiene doce semanas para responderle a la Comisión. De no convencer, será multada con más de siete mil millones de dólares. Dos de los que demandaron a Google fueron el buscador ruso Yandex y la organización FairSearch, que agrupa a varias empresas como Nokia, Trip Advisor y Oracle.

En este caso, que en el mundo gana cada vez más repercusión, el enemigo de Google tiene cara de mujer. Se trata de Margrethe Vestager (@vestager), una política danesa de 48 años, miembro del Partido Liberal y actual comisaria europea de Competencia. Desde hace más de dos años que estudia con lupa los contratos secretos entre Google y las empresas fabricantes de celulares y tablets. Vestager dijo la semana pasada que "el comportamiento de la empresa niega a los consumidores una elección más amplia de aplicaciones y servicios móviles e impide la innovación por parte de otros operadores".
Los problemas de Google en el viejo continente nos son nuevos. Desde fines de 2010 que enfrenta la acusación de la Unión Europea por promocionar su servicio de compras en las búsquedas en la Web perjudicando a sus rivales. Todavía no pudo resolver ese escollo judicial.

Para el gigante de Internet el tema no es menor. Por más innovadora que la empresa se muestre en temas como inteligencia artificial, ciudades inteligentes o autos autónomos, lo concreto es que más del 90 por ciento de sus ingresos (74 mil millones de dólares en 2015) provienen de la publicidad online. Y según el analista financiero Richard Windsor, el año pasado Google recaudó 11.000 millones en publicidad desde las aplicaciones propias instaladas en los celulares con Android.

Dos observaciones. En los ´90 una batalla similar se dio en las computadoras. Microsoft fue llevado a un juicio antimonopólico histórico por abusar de su poder con el Windows. En aquel entonces, el Departamento de Justicia norteamericano la demandó por pulverizar a Netscape, el buscador desarrollado por Marc Andreessen, que supo llevar a navegar por primera vez a las aguas de la Web a millones de usuarios. ¿Que había hecho Microsoft? Obligar a los fabricantes de PC como Compaq, Dell y HP a pre-instalar el Explorer, su propio browser, en el flamante Windows 95. Ahora la batalla jurídica que Europa le presenta a Google puede tener puntos en común con aquella que enfureció a Bill Gates. Pero en 2016 la pelea tiene lugar en el terreno de los móviles. Todo un símbolo.

El otro comentario tiene que ver con que más allá de los hechos en sí (y en qué termine el tema) creo que lo que importa en la acusación contra Google son los efectos que estos puedan tener en el futuro. Es decir, si en el resto del mundo reaccionarán de forma similar a la justicia europea. Hay que estar atentos.

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