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Estamos competitivamente mal y es un problema de Estado y privados

HORACIO CEPEDA Economista especializado en política industrial

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Alberto Schuster, director del área de Competitividad de Abeceb, cuenta las claves para aumentar la productividad.

Alberto Schuster, director del área de Competitividad de Abeceb, cuenta las claves para aumentar la productividad.

La Confederación Nacional de Industria de Brasil publicó, tal como lo hace anualmente, el ranking Competitividad de Brasil, donde compara su desempeño frente a un conjunto de economías de naturaleza similar. Si bien este estudio puede ser interesante para analizar qué pasa con nuestro vecino y socio del Mercosur, mucho más interesante es ver qué pasa con Argentina.

El estudio compara 18 países, que CNI considera semejantes, con desarrollo relativo mayor o menor que Argentina y Brasil, y distribuidos en Latinoamérica (6), Asia (6), Europa (3), Australia, Sudáfrica y Canadá.

Según CNI, Brasil ocupa el penúltimo lugar en el ranking, y Argentina el último y, de los últimos 6, cinco están ocupados por países latinoamericanos. El único que rompe la regla es Chile, que se encuentra en el pelotón de los países con posición más favorable.

El ranking contempla nueve ítems y clasifica a los países en tres categorías (más favorable, intermedia e inferior). En esta clasificación, Argentina ocupa el último lugar en los rubros Peso de los impuestos y Competencia y Tamaño de Mercado y en la categoría inferior, además de los dos rubros mencionados, en Disponibilidad y Costo del Capital, Ambiente Macroeconómico, Ambiente de Negocios y Tecnología e innovación. Sólo se salvan Infraestructura y Educación, que se encuentran en la categoría intermedia.

Este tipo de comparaciones, si bien son indicativas, permiten tener una idea de por dónde pasa una agenda de competitividad y, simultáneamente, permite mirar la agenda de negociaciones internacionales del país y del Mercosur a la luz de la competitividad así medida.

Según lo han manifestado las autoridades nacionales y del Mercosur, las prioridades de negociaciones internacionales pasan por la UE, un TLC con Canadá y un Acuerdo con Corea.

Brasil y Argentina, como representantes del Mercosur, ocupan los dos últimos lugares del ranking, en tanto que Canadá lo encabeza, Corea del Sur está segundo y los dos representantes de la UE (España y Polonia) quinto y séptimo, respectivamente. A simple vista se nota la magnitud del desafío y se entiende la posición empresaria.

Inicialmente, de este tipo de comparaciones, considerando la imperfección inherente a cualquier ranking, se podrían obtener dos resultados. En primer lugar, una especie de agenda de política interna en términos de prioridades para mejorar la competitividad y una segunda con las potenciales ventajas o desventajas de una apertura comercial, partiendo de la competitividad revelada por el ranking.

Con referencia a una agenda, el ranking elaborado por CNI, como referente de la visión del sector industrial de Brasil, es poco dependiente del sector privado. Selecciona indicadores en los que el Estado es mayormente responsable de la mejora, salvo en los casos donde la competitividad está definida por la dotación de recursos. Así, la tabla sería perfectamente compatible con el problema del costo argentino.

En lo relacionado con las negociaciones económicas internacionales, claramente la vinculación entre el ranking y la agenda puede ser vista a partir de las posiciones que se manifiestan en el debate público.

Están los que piensan que estamos mal clasificados porque no competimos y, por lo tanto, el camino sería más apertura más competitividadmejora en el ranking. Este mensaje es asumido por el Gobierno. En la expresión "lloren menos e inviertan más" subyace la idea de que el problema está en el sector privado.

La otra posición se asomó a la salida del encuentro UIA Gobierno, después de los chisporroteos por la importación de tomates en lata, cuando los empresarios señalaron que "el Gobierno sabe cuál es el costo argentino y lo que hay detrás". La progresión sería: solucionen las cosasno repitamos los erroreshagamos un proceso de apertura inteligente.

Más allá de eufemismos, hay que aceptar que competitivamente no estamos bien, que se necesita acordar una agenda pro-competitiva, que ésta depende tanto de los privados como del Estado y que, mientras discutimos, el mundo no para.

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Comentarios1
juan carlos villarreal
juan carlos villarreal 14/03/2018 09:43:11

LA SORPRESA DIARIA INFINITA DE GUERRA COMERCIAL TIENE LOS MISMOS RESULTADOS QUE LA GUERRA TRADICIONAL