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Estadísticas retocadas

Argentina es pródiga en muchos sentidos, y la literatura nacional no escapa de esta regla, al punto de que quizás como en pocos países, logramos que por su relatividad nuestras estadísticas económicas merezcan ser consideradas como un subgénero de la ciencia ficción o de la novela fantástica.
Ironías aparte, los textos transcriptos a continuación fueron leídos por varias personas, que sin vacilar los asociaron con ‘el nuevo INDEC’ que emergió en diciembre de 2015:
n "Se acabaron siete años de mentiras sobre el indicador de inflación en Argentina."
n "Es un índice verosímil‘, opinó el ex gerente general del BCRA E. Levy Yeyati.... L. Llach, prof. de la Univ. Torcuato Di Tella, compartió esa opiniónàLa inflación nacional que anunciaron es la verdad".
Paradójicamente, y para sorpresa de todos, fueron publicados en febrero de 2014 cuando era ministro Axel Kicillof por una fuente de insospechada imparcialidad política: El Pais de España.
Este es un tema que preocupa a amplios sectores de la sociedad que no fue abordado con la seriedad y extensión que merece.
Como muestra, suficiente un botón‘: el Indice de Precios al Consumidor, elaborado por el INDEC, es una demostración palmaria de dicha situación.
El IPC no sólo no mide la inflación, ni el costo de vida, según lo advierte el Indec en su publicación "El Índice de Precios al Consumidor.Metodología- Nº 19", sino que tampoco cumple con los requisitos de un índice de precios de calidad.
Es indispensable que las variaciones de precios, sean ponderadas en base a una encuesta de gastos recientes, y no como la aplicada por el INDEC que data de los años 2004-05.
Es conocido que la antigüedad atenta contra la verdad, agravada por la obsolescencia provocada por los cambios tecnológicos, el cambio de los hábitos de consumo, la incorporación de nuevos bienes y servicios y el abandono de otros.
A principios de 2016, el INDEC llamativamente sepultó el IPC vigente, cuyas ponderaciones eran de 2012-13, que fue ‘bendecido‘ por acreditados consultores y lo reemplazó por el actual que usa la canasta de 2004-05, y cuya actualización resultó infructuosa a juzgar por los resultados.
El Cambio de los Precios Relativos:
Desde diciembre 2015 la economía argentina experimentó un agudo cambio de los precios relativos por la devaluación, eliminación de retenciones y los ajustes tarifarios de los servicios públicos que afectaron la composición del gasto familiar.
Consecuentemente las antiguas ponderaciones, subestiman severamente las variaciones de los precios respecto de los valores que se hubieran obtenido con las correctas.
Esta afirmación se funda en que los alimentos y los servicios públicos (bienes salarios), son los que sufrieron un mayor incremento de precios relativos y aumentaron su incidencia en el gasto total de los hogares. Por lo tanto su ponderación actual sería muy superior a la utilizada.
La Subestimación no es una Sensación:
Estas apreciaciones pueden comprobarse empíricamente, si se estima el valor de los gastos mensuales en que incurriría un hogar en base a las ponderaciones históricas aplicadas en el cálculo del IPC como se hizo en el siguiente cuadro:
O sea que un hogar tipo con un ingreso mensual de $ 13.500 destinaría mensualmente los irrisorios valores de $ 47 para electricidad y $ 491 para el alquiler de su vivienda.
Paradójicamente se aprecia que serían más representativas de nuestra realidad las ponderaciones utilizadas en el IPC por el INE de Uruguay, que las aplicadas INDEC.

Conclusión

Habida cuenta que la subvaloración de las variaciones de precios en el IPC-INDEC configura un sesgo sistemático, estimo que se impone una rápida revisión del proceso de su elaboración, y hasta que ello ocurra se advierta a quienes lo utilizan sobre la subestimación de la que adolece.
Esta decisión contribuirá a la transparencia de la información, a la credibilidad de las estadísticas oficiales y a una mayor comprensión de las inquietudes de las partes afectadas por el deterioro del poder adquisitivo del dinero.

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