Es difícil mejorar las expectativas si el plan elude dar definiciones

Un día antes de que Martín Guzmán tenga una charla un poco más formal con las autoridades del FMI sobre cómo darle continuidad al programa que el organismo tiene con la Argentina, el Banco Central salió a comunicar un conjunto de definiciones y lineamientos que guiarán la política monetaria hasta tanto se superen las actuales restricciones y se normalice la emergencia económica y social.

Guzmán, que está en Nueva York, no quiso abundar en detalles en su charla con inversores. A juzgar por algunas repercusiones, no solo fue genérico al hablar sobre la deuda (algo entendible) sino también en otros frentes de la gestión interna, resortes que todavía pasan más por la decisiones políticas de Alberto Fernández.

Lo llamativo es que el BCRA tampoco ofreció precisiones. Se excusó de dar plazos u objetivos en materia de inflación y de agregados monetarios, dos aspectos que eran parte central de los programas que gestionaron tanto Federico Sturzenegger como Guido Sandleris en su paso por la institución. Está claro que no hay un contexto que ayude a fijar metas cuantitativas. Lo que se preguntan los analistas es si las tienen y no las comunican o no las tienen, y construyen sobre el pragmático sendero del "vamos viendo". Los inversores esperan proyecciones lineales; la política las evita porque son comprometedoras cuando el resultado no es el descripto de antemano.

El Central sí dio casi por hecho que va a tener que asistir excepcionalmente al Tesoro en el pago de deuda con reservas, así como con adelantos transitorios de pesos que suplanten la falta de financiamiento en el mercado voluntario de deuda. El organismo, en el documento que difundió en la víspera, subrayó que este paso se dará "bajo límites prudentes que respeten el equilibrio monetario".

Entre los seis objetivos comentados, destacó que la tasa de interés real excesivamente positiva no funcionó para contener la inflación. Ahora apoyará un interés que favorezca el ahorro pero también sea compatible con el financiamiento de la producción. Eso se conjuga con la necesidad de expandir el crédito, punto en el que se llama a atender las necesidades estratégicas de crédito de las familias y las empresas.

Sobre inflación, el Central espera que llegue a niveles "marcadamente" inferiores a los de 2019 (que terminaron arriba de 55%) a partir de la concurrencia de la política monetaria, cambiaria y fiscal, la política de ingresos y los acuerdos de precios. En materia de tipo de cambio, el BCRA avala la flotación administrada como forma de evitar "fluctuaciones pronunciadas". A juzgar por las intervenciones recientes, tratará de el dólar no se atrase, pero tampoco que le gane a la inflación. No son muchos elementos para construir expectativas y definir inversiones en un año más que difícil.

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