Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
U$D
/
MERVAL

Encrucijada impositiva y la coparticipación

Encrucijada impositiva y la coparticipación

Nadie puede gobernar sin disponer de fondos. Para la prestación de servicios públicos, -aquellos sin contraprestación de los usuarios-, es indispensable recibir dinero directamente de los contribuyentes así como transferencias del estado nacional. La política está complicada y los impuestos también, ambos, fuertemente vinculados.
La coparticipación federal es uno de los métodos previstos para distribuir fondos entre las jurisdicciones, y desde 1994 está inserto en la Constitución Nacional. Lleva más de 15 años con distorsiones e inequidades, y por eso requiere una urgente, seria y profunda reforma.
Entre los principales ejes están: La coordinación y armonización financiera de los distintos niveles de gobierno; la distribución equitativa y solidaria para dar prioridad al desarrollo en la calidad de vida e igualdad de oportunidades en las distintas provincias y regiones del país; y la contemplación de la cantidad de habitantes pero también el analfabetismo, mortalidad infantil y necesidades básicas insatisfechas.
La ley dispone enviar a las provincias un 56% de todos los tributos nacionales. Sin embargo, las provincias están recibiendo menos del 25%. Entre otros motivos porque el destino de lo recaudado por los derechos de exportación (mal llamadas retenciones) corresponde a la Nación dispuesto expresamente en la Constitución Nacional.
El nuevo gobierno ha dispuesto una derogación y reducción parcial de estos verdaderos y dañinos impuestos que reducen la base para liquidar y abonar el impuesto a las ganancias, principal recaudación coparticipable. Dicha decisión mejora en futuro sensiblemente la realidad de las provincias, quienes deberán hacer un uso eficiente y competitivo.
Por expresa restricción legal, las jurisdicciones aplican sus tributos que no deben ser análogos a los aplicados por la Nación. Así la presión fiscal total -hoy del orden del 36% del PBI- afecta el desarrollo económico limitando el crecimiento de nuestro país y de todos sus habitantes.
Los impuestos deben cumplir con los principios Constitucionales, que no se respetan desde hace más de una década. Entre ellos, la capacidad de contribuir, la equidad de tratamiento en situaciones iguales o equivalentes, la protección del derecho de propiedad (no confiscatoriedad), la legalidad y la razonabilidad planteada por la Corte Suprema de Justicia.
Entre los casos emblemáticos está pretender cobrar el impuesto a las ganancias sin contemplar el efecto inflacionario, cuya consecuencia directa es una mayor evasión ante esta injusticia manifiesta.
El impuesto sobre los bienes personales - con su estructura irracional - debe ser derogado pues su recaudación es mínima y su distorsión inaceptable.
En marzo se abre el parlamento de nuestro renovado país. Estemos confiados que vendrán nuevos aires con reformas impositivas y cambios esenciales en el régimen de coparticipación, que van a estar insertos de mayor racionalidad y cumplimiento de los principios básicos.

Más notas de tu interés

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar