En el capitalismo de Axel y Cristina, el principal "cuchuflito" era el dólar

La campaña electoral tiene hoy una suerte de división de bienes: el Gobierno elude hablar de economía y los Fernández tratan de hacer pocas menciones al pasado. Sin embargo, el kirchnerismo violó esa regla y decidió mirar hacia atrás, porque encontró útil hacer un paralelismo con las menciones que hacía Macri de la gestión de Cristina. Desde sus filas se asegura que si no giramos el timón chocamos con el iceberg, la misma idea que agitaba el actual presidente en 2015, cuando señalaba que sin un cambio la Argentina se podía convertir en Venezuela. A Macri no le viene mal que se hable de la economía K, porque siente que la corrupción perdió fuerza como ariete político: sin un avance concreto en la Justicia, el argumento ya no conmueve a los indecisos. Lo que no esperaba era que fuera la propia Cristina Kirchner quien abriera esta puerta.

La razón que está a la vista es sencilla: la ex presidenta decidió salir a confrontar con María Eugenia Vidal para instalar un poco más a Axel Kicillof como candidato. Es que si bien las posturas del economista eran decisivas para Cristina como jefa del Ejecutivo, hacia afuera su rol como ministro de Economía estaba diluido por el peso que tenían otras figuras, como Guillermo Moreno, Ricardo Echegaray y los sucesivos presidentes del Banco Central (Mercedes Marcó del Pont, Juan Carlos Fábrega y Alejandro Vanoli).

Cuando la postulante a vicepresidente señaló que el capitalismo de Macri era "soviético" porque a su entender hay poca oferta de productos, y además están racionados, lo hizo para resaltar la figura de su candidato: "capitalismo era cuando Axel era ministro y la gente compraba, consumía y podía viajar".

A la campaña de Cristina le resultará difícil cerrar esta puerta. Abrió un debate sobre qué sistema económico defiende cada alianza política, y quedará claro que los dos proponen modelos diferentes: Axel Kicillof fue el principal impulsor de la estatización de YPF y de la intervención del Estado en el directorio de las empresas, a través de las acciones que controlaba la ANSeS. Y en su economía hubo un bien ultra racionado, y fue nada menos que el dólar. Los ahorristas tenían un límite de compra fijado por la AFIP, que limitaba también la extracción de billetes estadounidenses de cajeros en el exterior. Para importar las empresas tenían que hacer una declaración jurada previa (las famosas DJAI) y las exportadoras estaban forzadas a liquidar sus divisas en plazos menores a los de cobro. Para mantener el paralelismo, el "cuchuflito" de la ex presidenta era el blue, y el atraso cambiario que provocó la fijación de un dólar artificial causó un déficit externo cuyas consecuencias todavía padece la Argentina. Digamos que a Cristina no le estaría conveniendo alardear de "su" capitalismo.

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