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En busca del timing exacto para derrotar a la inflación sin enfriar la economía

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FERNANDO GONZÁLEZ

Director Periodístico

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La inflación, la actividad y el empleo. En ese triángulo se va a resolver la suerte del Gobierno en los próximos ocho meses. El presidente Mauricio Macri y los seis ministros económicos evalúan día tras día los indicadores de la economía real para tratar de acertar con las medidas que aceleren la recuperación antes que el ánimo del la sociedad se convierta en desánimo. La celebración por el acuerdo con los holdouts y el éxito por la emisión de bonos para saldar la deuda recorrió a todo el gabinete macrista pero, ya se sabe, las alegrías en la Argentina duran lo que un suspiro.

El objetivo de Macri ahora es reducir la tasa de interés. Es que la bandera brutal del 38% que enarbola el Banco Central es tan efectiva para contener la inflación como para enfriar la actividad económica. Allí es donde crece el desvelo de Alfonso Prat Gay, quien anhela mostrar pronto resultados contra la suba de precios y que apuesta a que el crecimiento del 2016 no sea negativo. Claro que choca contra la pretensión de Federico Sturzenegger, quien no quiere arriesgar una baja de las tasas que pueda dispararle otra vez el tipo de cambio y dejar escapar la inflación indomable.

Ese escenario es el que enfrenta Macri para el segundo semestre del año. Debe acertar con el timing exacto que le permita mantener el equilibrio entre una inflación en baja, el retorno paulatino al crecimiento y la necesidad de volver a recrear empleo genuino. No es fácil el desafío. Pero el Presidente sabe, desde que ganó las elecciones, que la Argentina encierra acertijos mucho más difíciles de resolver que cualquiera de los que haya enfrentado como mandamás de Boca o jefe de gobierno porteño.