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En Comodoro Py todos los caminos conducen a Julio De Vido

Tal vez uno de los mayores méritos en los doce años de gestión de Julio De Vido haya sido pasar inadvertido aun estando al frente de un ministerio clave para el kirchnerismo como fue el de Planificación Federal. De 2003 a 2015 se mantuvo al margen de cada episodio crítico del modelo. En la previa a la elección presidencial del año pasado, Cristina Fernández de Kirchner diseñó una estrategia cuidadosa para proteger a los funcionarios que más comprometidos podían quedar ante la Justicia en caso de que hubiera un traspié, que se produjo el 22 de noviembre. De Vido fue al primero al que se lo cubrió con el escudo que representa tener fueros parlamentarios. Un diputado, como lo es el arquitecto de 66 años, puede ser condenado pero no detenido ni ir preso. Ni Cristina, también acechada en Comodoro Py, posee ese privilegio.
Si se publicara un cuadro conectando todas las expedientes sensibles que alarman al kirchnerismo por estas horas, se descubriría la enorme mayoría involucran a De Vido. El jueves pasado declaró ante el juez Claudio Bonadio en la reabierta causa por la Tragedia de Once, en la que se investiga su rol como superior directo de la Secretaría de Transporte por el fallecimiento de 51 personas. El 9 de mayo tiene que hacerlo en otro caso vinculado a los desmanejos de fondos en el sistema ferroviario: el que tramita el juez Julián Ercolini e indaga sobre la compra de material rodante a España y Portugal. La tercera confirmada es la que lo tendrá el 18 de mayo ante el juez Sebastián Ramos, que investiga la falta de renegociación de los contratos ferroviarios en la última década. Ese expediente también incluye al ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, multicondenado y preso por decisión de Ercolini en la causa antes citada.
Sin fecha de indagatoria ni procesamientos confirmados, a De Vido también lo persiguen otras acusaciones. Una de ellas es la que busca saber si el ex ministro intercedió en el contrato entre la empresa petrolera PAE y el gobierno de Chubut para la concesión del yacimiento Cerro Dragón. El fiscal Guillermo Marijuan volvió la semana pasada de un viaje relámpago por Estados Unidos con información que puede ser clave.
Pero hay más. La confesión del arrepentido Leonardo Fariña en la causa que investiga la ruta del dinero K también salpicó a De Vido, imputado por Marijuan junto a la ex presidenta por presunto lavado de dinero. En paralelo, Bonadio y Ramos esperan recolectar pruebas en otros dos casos que tienen adherido el apellido De Vido: el que surgió por una denuncia de una compra millonaria de Gas Natural Licuado a Rusia a través de un buque que nunca llegó al país y el que se intenta develar si el ex ministro participó en el pago de una coima para la venta de la empresa Transener a Electroingeniería, ligada al kirchnerismo.
Para colmo, la Justicia decidió este mes reabrir las investigaciones por los casos Skanska y el misterio de la valija con u$s 800.000 con la que ingresó el empresario venezolano Guido Antonini Wilson. Ambas involucran a De Vido, también atento a lo que pueda pasar respecto a su supuesto enriquecimiento ilícito. Todos los caminos conducen hacia él.

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