Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
U$D
/
MERVAL

Empresas agobiadas por el contexto regulatorio

Cada vez son más las regulaciones a las que están sometidas las empresas: leyes, decretos, resoluciones y comunicados, reglamentan sus actividades. En ciertos casos, están sometidas al cumplimiento de leyes extraterritoriales como la Ley estadounidense sobre el Cumplimiento Fiscal de Cuentas en el Extranjero (FATCA), la Ley Sarbanes Oxley (SOX) para aquellas empresas que cotizan en la bolsa de ese mismo país, o bien, la norma de intercambio automático de información de cuentas financieras, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) adoptada por los organismos de regulación de nuestro país.
En los últimos tiempos, dentro de las estructuras orgánicas de las empresas impulsado por las prácticas de Gobierno Corporativo, el riesgo de cumplimiento se acrecentó y se creó la figura del Compliance Officer, que de acuerdo al comité de Basilea, es una función independiente que identifica, asesora, alerta, monitorea y reporta los riesgos de cumplimiento en las organizaciones, es decir, el riesgo de recibir sanciones, sufrir pérdidas financieras o de reputación, por incumplimientos legales o regulatorios. Dicha función no se ve limitada únicamente al cumplimiento de las leyes o de las normas vigentes en materia de Prevención del Lavado de Dinero, sino que atraviesa a toda la empresa, velando por el cumplimiento legal y regulatorio en su sentido más abarcativo.
En términos evolutivos, estamos en un estado preventivo, existen organizaciones con políticas y procedimientos, desarrollados para asegurar la observancia de las regulaciones que las afectan, interrelacionando esta función con todos los procesos. ¿Qué impacto tiene esta función en el ‘negocio’? La gran cantidad de regulaciones termina afectando directa o indirectamente a la rentabilidad, son costos estructurales que cada organización debe afrontar para poder ‘funcionar’ y ‘pertenecer’ a un determinado rubro o sector. Pero con una adecuada gestión de los riesgos, dichos ‘costos’ serán menores, permitiendo alertar y evitar posibles multas o sanciones, como también la temida eventualidad de perder una imagen positiva por incumplimiento a una regulación.
En el marco del Control Interno, la función de cumplimiento forma parte de la segunda línea de defensa dentro de la Gestión de los Riesgos y robustece el sistema de aseguramiento. Por su parte, Auditoría Interna se corresponde con una función sistemática, establecida y conocida dentro de las organizaciones, y perteneciente a la tercer línea de defensa, motivo por el cual los auditores, deben fomentar el desarrollo e implementación de ésta función en el contexto de las mejores prácticas, como con todas aquellas que forman parte de la segunda línea de defensa, con ello, se logrará una Auditoría independiente y eficaz, colaborando dentro de un esquema que permita a las áreas de control y cumplimiento una mayor sinergia que aporte a anticiparse y mitigar riesgos regulatorios o emergentes, en un proceso que aporte al negocio y por ende a la rentabilidad. ¡Auditar para asesorar y brindar aseguramiento!