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Elecciones sin trampas

ALICIA CICILIANI Diputada nacional y Presidenta bloque Socialista

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Elecciones sin trampas

La boleta sábana partidaria, tal como se la utiliza en nuestro país, facilita el fraude electoral y es permeable a todo tipo de maniobras que desvirtúan la voluntad del elector deslegitimando la democracia

Dejar atrás este vetusto sistema e implementar la Boleta Única Papel provista por el Estado es el primer requisito para iniciar los cambios institucionales que le den transparencia al Sistema Electoral. El sistema de boleta única se introdujo por primera vez en Australia en 1856 y fue pronto adoptado por numerosos países. En la actualidad es utilizado por la gran mayoría de los países democráticos del mundo, incluyendo a casi todos los países latinoamericanos con excepción de Venezuela y Brasil que utilizan el sistema de voto electrónico.

La aplicación en las provincias de Santa Fe y Córdoba permite comprobar su eficacia y confiabilidad. La Boleta Única Papel, además de tener un bajo costo, tiene la virtud de garantizarle al ciudadano y a los partidos políticos que toda la oferta electoral estará en el lugar de votación.

Es entregada por el presidente de mesa al votante para que éste marque cuál es la opción elegida. Evita el robo y el ocultamiento de las boletas de los adversarios políticos y se termina con el reparto en forma clientelar. De esta manera, la oferta electoral es completa y se elimina la posibilidad de distribuir boletas falsas, práctica que ha sido denunciada en los últimos años. Por otra parte, al ser impresa por el estado, abarata costos y alivia las arcas de los partidos poniendo en un pie de igualdad a los competidores.

Este sistema pone fin a las listas espejos, colectoras y a la lucha de fiscales para tener la boleta partidaria en el cuarto oscuro. Todas las opciones ocuparán el mismo espacio y serán presentadas con letras de igual tamaño. El orden en que se encuentren resultará de un sorteo realizado por la Junta Electoral.

Es un sistema simple. Cada fiscal, cada ciudadano puede verificar y seguir el proceso sin necesidad de contar con sofisticados conocimientos in-formáticos que requiere el sistema de voto electrónico. Evita el riesgo del hacker que como hemos visto es una amenaza real y concreta sobre el sistema que pone en riesgo el respeto irrestricto a la voluntad del elector.

Creemos que es posible construir los consensos suficientes alrededor de este sistema. Seguir insistiendo tozudamente con el voto electrónico impide llevar adelante el cambio institucional que la mayoría del pueblo argentino reclamo en las últimas elecciones.