El viajar no es un placer

El año pasado hubo más de 7.274 muertos en accidentes de tránsito en el país. Empieza una nueva temporada estival y, con ella, se recrudecen los peligros.

Roberto tenía dos hijos, una casa, un perro, y vivía en Villa Urquiza cuando chocó en 2005 en la ruta que une Pinamar con Buenos Aires, eso que llaman la ruta interbalnearia. Era diciembre, hacía calor, y quería volver a ver a los suyos. No llegó. Fue uno de los tantos que sufrieron ese mismo destino ese verano.

Es que la Argentina tiene un triste récord en lo que se refiere a muertes por accidentes viales. Según la asociación "Luchemos por la vida" durante 2018 hubo 20 víctimas por día; un triste número de alrededor de 606 por mes. Las lesiones graves ascienden a 120.000 al año y las pérdidas económicas generadas son de alrededor de u$s 10.000 millones. 

Es más: hace 25 años que en la Argentina no disminuye la mortalidad por siniestros viales: el pico máximo fue de 8.709 en 1994 pero no baja de 7.000 al año desde 1992. Las provincias más afectadas: Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Tucumán. Y es la primera causa de muertes en menores de 35 años y la tercera sobre la totalidad de los argentinos. 

La Argentina tiene un triste récord en lo que se refiere a muertes por accidentes viales: en 2018, 20 muertes por día

Según el ranking que publica todos los años el sitio Mister Auto y al que tuvo acceso El Cronista, Buenos Aires está "mitad de tabla" entre las ciudades que peor tránsito tienen; esas que son realmente detestables por los conductores. Ocupa el puesto 62 y está incluso peor posicionada que ciudades caóticas como Nápoles. 

Entre las estadísticas, un agravante: la mayor causa de muerte se debe al exceso de velocidad y a la ingesta de alcohol y otras sustancias antes o durante el manejo. 

A fines de 2016, la organización "Madres del dolor" consiguió cambios significativos a la ley de tránsito vial que no terminaron de mejorar la situación de las rutas argentinas: exceso de velocidad y consumo de alcohol ahora son considerados agravantes en un accidente y se aumentaron las penas por homicidio y de "abandono de persona". 

Para quienes trabajan en seguridad vial, estas mejoras son básicas e importantes pero la interpretación depende de cada juez y eso hace que las penas no siempre sean ejemplificadoras. Por lo tanto, es parte del rol del Estado tener mayores controles de velocidad y también controlar el uso del cinturón y el casco; también, control sobre consumo de alcohol y drogas. De esta manera, por ejemplo, España bajó de 9032 muertes en 1990 a 1680 muertes en 2014, según "Luchemos por la vida". 

El Estado debe reforzar los controles de velocidad, de uso del cinturón y el casco y del consumo de sustancias

El celular, ese maldito tesoro

Si bien el uso de tecnología en el conducir ha ayudado a reducir tiempos de espera y atascos complicados --el uso de aplicaciones como Waze, por ejemplo, facilita ver el tránsito en tiempo real y otras, como Werpi, que permiten pagar el estacionamiento con anticipación para no sufrir el tiempo muerto en la City--, también han complicado la seguridad al volante. Se estima que entre 10 y 12 por ciento de los siniestros tiene que ver con el uso del celular aunque no existen estadísticas oficiales sobre el tema. Y no siempre afecta a los conductores: el número de peatones que los usa al caminar creció de 4% en 2011 a 13% en 2014 y 15% en 2017. 

Se convirtió así en la primera causa de distracción en especial cuando es usado para chatear porque reduce la capacidad de reacción si, a altas velocidades, se tiene que levantar la vista del dispositivo en cuestión. 

Aunque muchas veces tienen un ánimo recaudatorio, los controles que se imponen en las rutas argentinas en las vacaciones deberían ayudar a reducir la velocidad y a evitar distracciones adicionales. Quizás así, el triste récord de las rutas argentinas pueda reducirse y tantos otros lleguen, finalmente, seguros a sus casas. 

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