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El tarifazo amenaza el tejido social y productivo

Durante los doce años comprendidos entre 2003 y 2015, la política de subsidios a los servicios públicos fueron una forma de salario indirecto para la gente, a favor del mercado interno. Esa política pública alentó la generación y crecimiento de pymes y emprendimientos de la economía social, que a su vez se veían favorecidos por la rueda creciente del consumo. Si consideramos la crisis financiera global que llegó en 2008 y, a pesar de los vaivenes, nunca se fue del todo, no había muchas más opciones viables.
Es innegable que la tarifa tenía algún grado de atraso, que aún no se aclaró, porque el gobierno actual sigue sin explicar cómo llegó al antojadizo número de 400%. Es indudable que se requiere un mayor nivel de inversión en todo el sistema y que eso no se logra sin incentivos, pero todo eso debe evaluarse previamente y presentarse mediante el mecanismos de audiencia pública que contempla la ley. Eso hubiera hecho un hipotético gobierno de Scioli.
Lo que la actual administración se empeña en presentar como "una mentira que te hicieron creer" era, en realidad, una política pública. Una política pública global que, con aciertos y errores, marcaba un rumbo y subordinaba una variable, la política energética, al objetivo del crecimiento del mercado interno por la vía del salario y el consumo.
Esta medida, que ha sido recientemente suspendida por la justicia, así como está planteada, atiende exclusivamente las necesidades del sector energético (de sus empresas, más específicamente), sin contemplar su efecto en la economía real: la destrucción del tejido social y productivo del país.
Las consecuencias no pueden cuantificarse aún por completo, ya que es un drama en proceso, pero en distintas localidades de la provincia de Buenos Aires observamos realidades muy similares. Los comercios cierran y los locales quedan vacíos. ¿Quién va a abrir un comercio en estas condiciones? Coinciden los datos de las cámaras inmobiliarias y los de las habilitaciones municipales, que han bajado casi a cero. Esto impacta enseguida sobre las recaudaciones municipales. En algunos distritos el golpe afecta ya al eslabón siguiente, el pago de salarios.
La economía informal de los barrios populares, vinculada a las changas, la construcción, el empleo doméstico y el pequeño comercio fue la primera acusar recibo, porque estas medidas han tenido el efecto inmediato de "secar la plaza". Ahora la crisis amenaza con extenderse al eslabón siguiente, los asalariados del sector público.
Esta medida afecta hoy al conjunto de la sociedad, a pesar de que algunas consecuencias no sean del todo visibles. La onda expansiva destructora de consumo, empleo e inversión no se detendrá por sí sola. Requiere del compromiso de todos los actores políticos, sociales y económicos.

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Comentarios1
demian baus
demian baus 18/07/2016 10:42:23

A mi entender como economista experto en temas de competitividad estratégica durante el Kirchnerismo no hubo más que uso de la capacidad ociosa. Expansión y productividad sustentable CERO 0. Social y producitvo con millones de puestos estatales???????