El supermartes y las elecciones en Estados Unidos

Los Estados Unidos poseen un sistema peculiar de elección de su Presidente. Además del colegio electoral (que puede llevar a que un candidato con menos votos, como Donald Trump, sea finalmente elegido) los dos grandes partidos políticos seleccionan sus candidatos mediante un calendario extenso de primarias por estado. Cada uno de éstos últimos envía un número proporcional a su población a la convención partidaria que nomina al candidato. Los estados elijen una fecha en la que estos delegados se votarán. Este año solamente hay primarias competitivas en el Partido Demócrata, ya que el Partido Republicano postulará al actual Presidente Donald Trump a la reelección.

Tradicionalmente el estado de Iowa encabeza el calendario. Asimismo, existe una jornada electoral que congrega la mayor parte de las elecciones primarias estaduales. Este día se conoce como “Supermartes (el martes es el día tradicional en el que se vota en los Estados Unidos) y es clave para definir al candidato. Este año se elijen aproximadamente un tercio de los delegados a la convención partidaria demócrata. Si a esa cifra se agregan además los 155 delegados repartidos en los estados que votaron anticipadamente desde febrero de este año (Iowa, Nuevo Hampshire, Nevada y Carolina del Sur) al finalizar el Supermartes ya se decidieron aproximadamente el 40% del total de los delegados. El origen del supermartes se remonta a la década del ochenta, con la decisión de un puñado de estados del sur de los Estados Unidos de crear una gran jornada de elección para influir de manera más decisiva en la nominación del candidato. En esa época los demócratas del sur eran más centristas que sus correligionarios del norte, y deseaban poder nominar a un candidato más moderado. En este ciclo electoral el supermartes fue el 3 de marzo, con catorce estados votando a sus delegados.

El Partido Demócrata llegó al supermartes con las lealtades divididas entre dos grandes figuras. En primer lugar, el veterano senador Bernie Sanders, representante del ala izquierdista del partido. Sanders se autodenomina como socialista democrático, defiende los modelos escandinavos y ese presenta como defensor de la clase media empobrecida. Sus detractores lo consideran un candidato poco competitivo en la elección presidencial, principalmente debido a que el término socialismo resuena mal en la mayoría del electorado estadounidense. En el ala izquierdista aparece también la senadora Elisabeth Warren. El ala moderada del partido propone a Joe Biden, quien fuera vicepresidente de Barack Obama  durante sus ocho años en el poder. Biden representa el centrismo partidario más aceptable para el votante estadounidense pero a la vez menos capaz de despertar pasiones al ser un veterano miembro del establishment partidario. Otro moderado es el exalcalde de Nueva York, el multimillonario Michael Bloomberg.  Otros candidatos que habían concitado atención mediática (como el joven alcalde homosexual Pete Buttigieg) ya se bajaron de la contienda, dejando el campo entre estos dos candidatos (Warren y Bloomberg aparecen detrás).

Luego de un comienzo auspicioso para Sanders, Biden ha ganado terreno. Más aún, varios de los pre-candidatos demócratas que abandonaron la competencia han decidido respaldarlo a él. Los votantes y la campaña de Sanders acusan una discriminación por parte del establishment demócrata. En realidad lo que ha sucedido es una coordinación para intentar evitar la postulación del candidato más extremista apoyando a Biden.

El supermartes mejoró las posibilidades del ex vicepresidente de Obama. Diseñado para postular candidatos moderados, la súper interna dio visibilidad a votantes de estados más centristas, que lo prefieren sobre Sanders.

La pregunta final es si podrá ganar la elección general en noviembre frente a Donald Trump, que con la economía creciendo está más popular que nunca. Pero eso ya es otra historia.

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