¿El sueño americano terminó? 'Time' dice que EE.UU. es un fracaso

El sueño acabo" (John Lennon)

El último número de la tradicional revista Time tiene estampado sobre un fondo negro el número 200.000 en referencia a la cantidad de muertos por el coronavirus en Estados Unidos. Abajo aparece Un fracaso americano. El artículo deja claro que el fracaso mencionado en la tapa se refiere a algo mucho más profundo que el manejo de la pandemia:

“En este punto, podemos comenzar a ver por qué Estados Unidos se hundió: una falla de liderazgo en muchos niveles y en todos los partidos; desconfianza hacia los científicos, los medios de comunicación y la experiencia en general; y actitudes culturales profundamente arraigadas sobre la individualidad y cómo valoramos las vidas humanas se han combinado para dar como resultado una respuesta pandémica horriblemente inadecuada. El Covid-19 ha debilitado a EE. UU. Y ha expuesto las fracturas sistémicas en el país y el abismo entre lo que esta nación promete a sus ciudadanos y lo que realmente ofrece .

La nota concluye destacando que el resultado del impacto pandémico es ‘humillante’ para Estados Unidos: “El único camino a seguir es el de la humildad, el reconocimiento de que si Estados Unidos es excepcional con respecto al COVID-19, es de una manera que la mayoría de la gente no celebraría .

El ADN excepcional

El uso de la palabra ‘excepcional’ es sintomático y, ciertamente, nada casual. “Los estadounidenses siempre han estado a la altura de los desafíos que enfrentamos , afirmó Hillary Clinton cuando era Secretaria de Estado de Barack Obama. “Está en nuestro ADN. Creemos que no hay límites sobre lo que es posible o lo que se puede lograr". Ese ADN al que se refiere fue el enarbolado originariamente por John Winthrop, liderando a los pioneros puritanos en 1630, al establecer que estaban reconstituyendo el mundo de nuevo.

Autodefiniéndose como ‘una luz para guiar al mundo’, Henry Kissinger lo ha explicado como un "sentido de responsabilidad por el orden mundial y de la indispensabilidad del poder estadounidense, apuntalado por un consenso que basó el universalismo moral de los líderes en la dedicación del pueblo estadounidense a la libertad y la democracia" que está vinculado a su 'sentido histórico de misión moral 'del país".

En 1941 uno de los fundadores de Time, Henry Luce, en otra de sus afamadas publicaciones, la revista Life, efectuó una famosa apelación en base al contenido moral de ese ADN excepcional estadounidense para poner en marcha el Siglo Americano:

"Tenemos algunas cosas en este país que son infinitamente preciosas y especialmente estadounidenses: un amor por la libertad, un sentimiento por la igualdad de oportunidades, una tradición de autosuficiencia e independencia y también de cooperación. ... somos los herederos de todos los grandes principios de la civilización occidental - sobre todo Justicia, el amor a la Verdad, el ideal de la Caridad. ... Ahora es nuestro momento de ser la central eléctrica desde la cual los ideales se extiendan por todo el mundo y hagan su misteriosa obra de elevar la vida de la humanidad desde el nivel de las bestias a lo que el salmista llamó un nivel un poco más bajo que el de los ángeles".

¿Sueño o pesadilla?

El contenido de ‘esas cosas estadounidenses’ también se ha llamado ‘sueño americano’, la idea de que en un marco de libertad y mercado, el ascenso social era factible para todos. Bill Clinton, cuyo Secretario del Tesoro había sostenido que se promovía los derechos humanos “impulsando las reformas de mercado y el comercio , desde hace más de una década viene denunciando que se viene destrozando ‘el sueño americano’.

Bernie Sanders afirmó que para la mayoría de los estadounidenses el sueño americano es una pesadilla. De hecho, cuando Trump el 16 de junio de 2015 se candidateó como presidente sostuvo que “el sueño americano estaba 'muerto' pero que él lo haría revivir. El mes pasado, al aceptar su recandidatura, no sólo sostuvo que la próxima elección “decidirá si salvamos el sueño americano , sino que lo volvió a poner como modelo de excepcionalidad para el mundo entero:

"Para Estados Unidos, nada es imposible. Durante los próximos cuatro años, seremos dignos de este magnífico legado. Alcanzaremos nuevas asombrosas alturas y le mostraremos al mundo que para Estados Unidos hay un sueño y no está más allá de su alcance. Juntos somos imparables. Juntos somos inmejorables".

Time, acercándose a su centenario –el primer número fue el 3 de marzo de 1923—viene cuestionándose qué ha pasado con el ‘sueño americano’ en los últimos años, constatando que Estados Unidos ha dejado de ser ‘la tierra de oportunidades’ ya que un niño que nace pobre difícilmente dejará de serlo. Esto fue recién confirmado en un artículo del World Economic Forum: mientras alguien que nació pobre en la década de 1940 tenía 95% de chances de ganar más que sus padres, si nació en los 80 tiene 79%; y si en los 40 pertenecía a la clase media tenía 93% de superarlos, mientras sólo tiene 45% si nació en los 80.

Perteneciendo al percentil superior, en ese mismo período sus posibilidades pasaron de 41% a 8%. Esta brusca caída es la contracara del enorme aumento en la concentración del ingreso que se desarrolló en las últimas cuatro décadas. Mientras el tercio de mayores ingresos aumentó su participación entre 1970 y 2018 de 29% a 48%, la del sector intermedio cayó de 62% a 43% y la del inferior disminuyó un punto a 9%. La concentración se acentúa cuanto más se sube la pirámide de ingresos. Así, según el Center on Budget and Policy Priorities el 1% de mayores ingresos desde 1979 obtuvo un aumento del 226%, mientras que para el resto fue entre 47% y 85%.

Adicionalmente, la concentración de la riqueza ha sido aún más acentuada que la del ingreso. El 50% más pobre pasó de poseer menos de 5% de la riqueza a menos de 2%, mientras que la riqueza del 1% más rico subió cerca de 10 puntos a más del 30%. Según la CIA, actualmente, en su ranking de desigualdad mundial, entre 157 países, EE.UU. es el 39° más desigual en el mundo, con una distribución levemente más equitativa que Perú y Arabia Saudita y algo peor que Camerún e Irán; lejos con los peores datos respecto a los países del G-7.

Sueño que mata

El impacto de esa concentración más acentuada ha sido constatada, literalmente, como una ‘cuestión de vida’ en un artículo hace un año del Washington Post. En base a un estudio de la organización Government Accountability Office, destaca entre las personas con 50 años o más vivas en 1991, continuaban estándolo en 2014 más de las tres cuartas partes de las que pertenecían al grupo más ricos y menos del 50 por ciento de las que pertenecían al 20 por ciento más pobre.

En 2016, el diario en base a un estudio de National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine habla de una "creciente desigualdad de la muerte , ya que en 2010 el hombre y la mujer promedio de 50 años de ingresos altos podían esperar vivir, respectivamente, hasta los 89 y 92 años, mientras que si pertenecen al grupo de menores ingresos sólo, respectivamente, hasta los 76 y 78 años. Entre 1980 y 2010, la diferencia más que se duplicó para los hombres y creció aún más entre las mujeres, porque la expectativa de vida las mujeres de hecho cayó en más de cuatro años. En esta diferencia el estudio señala que una causa esencial es que los pobres consiguen obtener menos dinero de programas de la red de seguridad del gobierno que los ricos.

Esto contrasta con otra información que el artículo de Time destaca: los estadounidenses “tienden a valorar al individuo sobre el colectivo y cita una encuesta de Pew de 2011 que “encontró que el 58% de los estadounidenses dijo que ‘la libertad para perseguir los objetivos de la vida sin interferencia del Estado’ es más importante que tener un estado garantizando que ‘nadie pase necesidades’.

Time concluye que "es fácil ver ese rasgo como una causa fundamental de las luchas del país con COVID-19; una pandemia requiere que las personas hagan sacrificios temporales en beneficio del grupo . Eso demandaría superar la arraigada visión del 'self-made man', que sustenta el individualismo del capitalismo de libre-mercado, según George Bush (h,), "locomotora de la movilidad social, autopista al sueño americano".

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