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El problema del uso de efectivo

Hugo Almoño Socio de PwC Argentina

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El problema del uso de efectivo

Mucho se viene escuchando acerca de los inconvenientes y costos que genera la utilización de efectivo para pagar obligaciones. Se habla de la existencia de una masa abundante de billetes sin lugar para su depósito, se plantea la necesidad de una mayor bancarización, se discute acerca de la incidencia de los impuestos que atentan contra el uso de cuentas bancarias.

Lo cierto es que mientras no se reduzca/elimine la economía informal, usina de manejo de billetes y no se genere un cambio en la cultura argentina del no uso de medios electrónicos/digitales de pago, se podrán intentar soluciones, pero serán parciales (que haya billetes de $ 500, $ 1000 o más, ampliará la capacidad de las bóvedas, pero no bastará).

En lo impositivo, dos trabas afectan el uso del sistema bancario: el impuesto sobre créditos y débitos (ICDB) y la percepción del impuesto sobre los ingresos brutos (Sircreb).

Es posible tomar mayor proporción del ICDB como pago a cuenta de más cantidad de tributos (agregando IVA y monotributo), hasta alcanzar el 100% pero sólo cuando la recaudación de impuestos nacionales lo compense, por reducción de informalidad y aumento de bancarización.

No se debería aplicar el impuesto sobre los fondos que se muevan dentro del sistema bancario, gravando sólo el retiro de efectivo de cuentas bancarias (incluso cajas de ahorro, excepto el caso de jubilados y pensionados). Además, debería gravarse el uso de efectivo para pagos por compras de bienes y servicios. En tal caso, el impuesto lo percibirían las entidades que reciban esos pagos (entidades financieras, supermercados, cadenas de venta de bienes y servicios, empresas que operen sistemas de transferencias electrónicas, agentes de carga de tarjetas, empresas de recaudación/cobranza de bienes y servicios, etc.), siempre que se trate de sumas mayores a la que fije la ley antievasión.

El objetivo debe ser gravar movimientos en efectivo fuera del sistema bancario y fondos que salgan del mismo. El depósito de efectivo en cuentas bancarias no debe tributar; sería un despropósito gravar lo que se bancariza.

Debe adecuarse el Sircreb, reduciendo las alícuotas y posibilitando que los saldos a favor generen la aplicación automática de intereses hasta el momento en que esos saldos se devuelvan o se compensen. Sólo deberían estar sujetas a percepción las cuentas de empresas o personas humanas inscriptas en actividades empresarias.

Ahora bien, independientemente de los cambios impositivos que posibiliten una mejora en la bancarización, en la medida que se mantuviera el uso de efectivo y que no fuera posible/conveniente su transporte/depósito en bóvedas, sin que medie un costo importante para las empresas depositantes respectivas y que ese costo se traslade a los usuarios de sistemas de cobros y pagos, existe la posibilidad de acotar el problema. Para ello, las empresas que tienen como actividad operar sistemas electrónicos de cobros y pagos, así como sus agentes, que son fuente de acceso importante del público para efectuar pagos de servicios de diverso tipo, no sólo en Buenos Aires sino especialmente en el interior del país en lugares en donde incluso hay poca presencia bancaria, tendrían la posibilidad de efectuar -con el dinero que reciben por esos cobros y sin enviarlos a depósito-, pagos de otros servicios (jubilaciones y pensiones, ayudas sociales, retiros de dinero provenientes de cuentas bancarias o de giros, etc.).

Se evitaría de ese modo el inconveniente que percibe el mercado e incluso el Banco Central acerca del transporte/depósito del efectivo circulante. El uso de las cuentas bancarias de esas empresas y agentes está exento del ICDB, si bien resultaría adecuado que el Fisco convalide ese tratamiento en pos de evitar cuestionamientos futuros que desnaturalicen el beneficio que se lograría para solucionar el problema expuesto.

Por lo demás, la pronta activación de sistemas que permitan a las personas la utilización de medios electrónicos de pago (tarjetas de débito y crédito, tarjeta SUBE, dinero móvil y otros medios electrónicos similares) para realizar compras y pagos de todo tipo, en cualquier lugar y con costos razonables que alienten su utilización por parte de empresas y negocios diversos, también aportará un escenario que aliente la bancarización, reduzca el uso de efectivo y desaliente la economía informal.

Desde ya, imperioso es que la reducción del gasto público posibilite una reforma tributaria que permita eliminar im puestos distorsivos y/o que de salientan/dificultan la formalidad, origen del inconveniente al que apunta esta nota.

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Comentarios4
Federico Lazzari
Federico Lazzari 24/04/2017 09:18:42

A las medidas indicadas en la nota agregaría algún tipo de control y/o restricción al uso de efectivo en las operaciones de compra/venta de inmuebles.

Pyme Srl
Pyme Srl 24/04/2017 08:41:17

Si el estado maneja nuestro dinero, con cualquier pretexto o fallo judicial trucho, podrán bloquearlo y convertirte en un muerto civil. Algo parecido ya lo hacen hoy cuando te bloquean la CUIT y no podés facturar y cobrar por tu trabajo

sebastian comyn
sebastian comyn 24/04/2017 07:44:45

Si tanto preocupa el uso de efectivo , usemos bitcoin, son seguros, no se devalúan , se pueden usar en todo el mundo, Japón ya lo aprobó como medio de pago . Lo mejor el estado argento corrupto no los puede confiscar

sebastian comyn
sebastian comyn 24/04/2017 07:41:33

si se elimina el efectivo imagínense el estado en cuanlqioer momento puede decidir qué hacer con nuestro dinero , cepo, corralito , corralón..