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El partido del Cambio: prensa y dólares

Un reciente informe del Banco Central muestra que en julio se registró un récord de 1,35 millones de clientes de entidades financieras que compraron dólares por 3693 millones. Un aumento de 240.000 respecto al mes anterior, y según el informe el 97% de los compradores fueron del estrato más bajo.

Sabemos que en las campañas electorales no se discuten mayormente políticas públicas, sino que se ofrecen imágenes, o lemas que señalan la dirección que el candidato quiere seguir, aunque sea muy general. No hay mucha información de qué hará, cómo y a qué ritmo.

Cambiemos ganó las elecciones con un mensaje simple, en esos términos. La dirección señalada era la del cambio, sin detalles, pero supuestamente hacia algo más parecido a una república. Y también estaba claro que el ritmo sería el del gradualismo, aunque sin mayor definición sobre su velocidad. Eso sí, completó el mensaje general con el canto tipo hinchada de "Sí, se puede", para enfocar la atención en el camino por delante y ofrecer optimismo.

Obviamente que esta estrategia tuvo éxito electoral, pero en muchos campos, y especialmente en el de la política económica, ya no se canta y el verdadero sentimiento es "No, no se puede".

No se puede reducir el gasto público y el déficit fiscal, al menos en la magnitud necesaria para no aparecer como la economía más débil del mundo. Como resultado de eso, no se puede evitar un camino de endeudamiento que nos lleva a generar crecientes dudas sobre la posibilidad de obtener financiamiento. No se puede, o no vale la pena, reformar el Estado y reducir drásticamente su estructura. No se puede realizar una reforma laboral que se parezca, por ejemplo, a la que recién aprobara Brasil.

Nada de eso se puede, pero nada tampoco se logra sin hacerlo. La economía se encuentra en el mismo nivel que cuando se produjo el cambio de gobierno, la inflación no es menor, la moneda está tan devaluada como cuando con el cepo su verdadero valor lo reflejaba el dólar blue.

Hay mejores maneras, por supuesto. Ya no hay funcionarios que extorsionen a las empresas, o que las amenacen para cuidar sus precios, o que determinen quien importa y quien no, y quien puede comprar dólares. Pero, admitamos, cambios profundos no hubo, y ahora sentimos las consecuencias.

En estas circunstancias, la atención se ha puesto ya en los posibles resultados de las elecciones de 2019, para evaluar cuál puede ser el rumbo que seguirá la Argentina. Todo depende de lo que decidan los votantes.

Pero lo determinante es el verdadero motor del cambio que existe en Argentina. Podríamos llamarlo el Partido del Dólar y de la Prensa. Si queremos pensar en verdaderos y profundos cambios, no hay que mirar a la política sino a lo que la gente hace en esas dos áreas. Éste es un partido que no está registrado en ningún lado, pero es simple y efectivo. Respecto a la lucha contra la corrupción, se trata de seguir y apoyar la notable labor que llevan adelante algunos periodistas, y de darle rating a programas donde nos muestran una y otra vez el robo más descarado y espectacular que hayamos sufrido. Comprar los diarios o ingresar en sus páginas web. Todo esto les da rating, e ingresos a través de la publicidad, así que de esa forma los apoyamos y los alentamos a darnos más.

Cuando tenemos dudas de la marcha de la economía, nuestra respuesta es también muy sencilla y simple, compramos dólares. Es una decisión efectiva, en cuanto el dólar se dispara los funcionarios salen corriendo a hacer lo que tendrían que haber hecho. Así que el verdadero partido del cambio no es ningún partido político sino que son periodistas, lectores y ahorristas quienes votan, sí, pero parece que consiguen más cambios por este camino que todo lo que puedan obtener en una próxima elección.

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