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El pájaro canta hasta morir

La cuestión es que Twitter no le encuentra la vuelta al negocio. Lo intenta una y otra vez pero todavía, cuando acaba de cumplir su primera década de vida, no logra traducir todo su poder de comunicación en ganancias concretas. Es curioso porque Twitter maneja gran parte de la agenda y el pulso de la conversación global. El #hashtag es uno de los símbolos más emblemáticos de la época. Desde twitter se organizan marchas masivas (como #NiUnaMenos). Muchos medios periodísticos lucran con las frases, historias y tendencias que nacen en la plataforma. Lo usan a diario famosos, presidentes y funcionarios públicos, deportistas, empresas, medios de comunicación y muchos millones de personas comunes. Sin embargo el valor de las acciones en Wall Street se desplomaron. En tres años perdieron más del 50% de su valor y todavía no logran repuntar. En 2015, aunque creció en facturación publicitaria (u$s 2200 millones), la empresa perdió más de 500 millones y la cantidad de usuarios quedó estancada en 320 millones activos por mes. Es una audiencia muy grande, por supuesto, pero que no crece y muy delgada comparada con los 1600 millones de usuarios que ostenta el poderoso Facebook, su rival directo. O con los 500 millones que Instagram anunció esta semana. El dato que impresiona es que la mitad de esos 500 se unieron a la red social de fotos en los últimos dos años. Justo en el mismo lapso de tiempo en que Twitter dejó de crecer. Ahí los usuarios también comparten sus momentos, pero en imágenes. Y no es casual que el crecimiento de Instagram haya llegado de la mano de Facebook una vez que en 2012 Mark Zuckerberg, con un gran oportunismo, haya decidido pagar u$s 1000 millones para comprarla. Otro dato: más del 80% de esos 500 millones de usuarios residen fuera de los Estados Unidos. La otra app exitosa de la industria, WhatsApp, también es propiedad de Facebook. Tiene más de 1000 millones de usuarios y un potencial enorme.
Jack Dorsey, el fundador y actual CEO de Twitter, fue y vino de la empresa que fundó y ahora parece decidido en su rol de líder para convencer a Wall Street del valor y el potencial de la nueva estrategia que él planificó y ahora ejecuta. Contrató a Natalie Kerris, ex de comunicaciones de Apple, para que mejore la presencia de Twitter en los medios, y a Leslie Berland, responsable de marketing. Entre ambas decidieron ir por primera vez con avisos en la TV de EE.UU., realizados por la agencia TBWA Chiat Day (la misma de las campañas de Apple).
En una entrevista publicada en mayo en la revista española El País Semanal Dorsey se mostró optimista respecto al futuro de la aplicación. Explicó que su estrategia está basada en las transmisiones en video en vivo y en directo. Parece lógico. Todo lo que ocurre en el mundo, primero es publicado en Twitter y después aparece en los demás medios.
Para darle al usuario herramientas más poderosas de transmisión, la empresa compró Periscope el año pasado. Pareció una decisión acertada, pero ahora la audiencia (sobre todo la más jóven que va de 18 a 29 años) parece elegir Snapchat, que tiene un canal para transmitir historias en directo. Twitter también compró Magic Pony, una startup de Inteligencia Artificial para el reconocimiento de personas en imágenes. Y el lanzamiento de Moments apunta a lo mismo: que los usuarios vean y compartan lo que está pasando ahora, en este momento. Además, en breve quieren transmitir en directo grandes eventos musicales y deportivos. Parece una buena estrategia, salvo por un motivo: enfrente tienen a Facebook, Netflix, YouTube y Amazon. Todos están en la búsqueda de algo similar. Tal vez Twitter encuentre su diferencial en el Big Data para predecir antes que ninguna otra plataforma, lo que va a pasar. Pero ¿cómo monetizarlo? Todavía no está claro el panorama. ¿Seguiremos tuiteando? No lo sabemos.
Por ahora, el pájaro canta hasta morir.