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El nuevo régimen de facturación electrónica

BRUNO COSENTINO Co-fundador de Facturación WEB

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Alrededor de unos 170.000 contribuyentes deberán adoptar un mecanismo para el último tramo de la obligatoriedad hacia responsables inscriptos de facturar electrónicamente, definido por el fisco para este mes de noviembre.

Más de 700.000 ya lo hicieron, y podemos usar la experiencia vivida por éstos para que los nuevos contribuyentes gasten la menor energía posible. Esta vez se trata de contribuyentes que hayan facturado menos de $ 500.000 durante 2015, es decir, mayormente personas físicas, profesionales, prestadores, consultores e individuos.

Es importante entender que este es el tipo de contribuyente que hasta el momento utilizaba un talonario, llenaba sus facturas a mano, y ahora le toca asimilar la adopción de una herramienta informática para hacerlo.
En Argentina ya hemos comprendido que se trata de poder emitir una factura y enviarla por email, y eso es bueno. Pero esa es sólo una pequeña parte del asunto. Entender el panorama completo de este paradigma, puede evitar problemas.

Esta tecnología está evolucionando a pasos agigantados. El mismo ámbito privado está comenzando a pautar los lineamientos de cómo facturar electrónicamente. Y para esto será importante tener una herramienta de vanguardia, que pueda adaptarse a las exigencias del mercado.

Existen una gran variedad de proveedores de facturación electrónica abocados a los pequeños contribuyentes, y que no necesariamente son un Sistema de Gestión complejo.

Más de medio millón de contribuyentes de este segmento (individuos) ya adoptaron la Facturación Electrónica en un escenario revuelto, bajo presión y de incertidumbre; eligiendo lo primero que les llegó a las manos o que le recomendaron con la creencia de que no hay otra opción para hacerlo. A muchos les resultó, pero para otros fue realmente un trastorno crónico ya que es un tema sensible, y se cree, erróneamente, que si ya adoptaron un mecanismo de facturación no lo pueden abandonar por miedo a perder la correlatividad, la información, etc.

Un factor clave es no volcar el problema en el contador. En la mayoría de los casos, el contador no puede –ni tiene tiempo– de investigar, buscar, evaluar, y menos probar herramientas de facturación en función a las necesidades pretendidas de cada uno de sus clientes.

Lo único que éste pretende es la fluidez de la información de compras y ventas. Aspecto que casi todos los proveedores del mercado tienen resuelto.

Cada vez más empresas comprenden la utilidad de la información que trae una factura electrónica, comenzando a volcar sus procesos transaccionales hacia canales estandarizados e integrados. En un esquema como este, es primordial contar con sistemas adaptados a estos cambios. Hoy existe una migración importante, los contribuyentes están comenzando a buscar y adoptar herramientas con mayores prestaciones, abocadas a mejorar cada vez más la experiencia.