El mundo económico quiere saber si quedó dañada la gobernabilidad

La carrera electoral de 2017 ya arrancó. El acuerdo entre Sergio Massa, el kirchnerismo y algunos sectores de centroizquierda para impulsar un proyecto propio de reforma del Impuesto a las Ganancias fue considerado casi como el punto de largada. La pregunta que se hacen analistas y empresarios es si el Gobierno logrará salir de este brete, o si la derrota que sufrió en la Cámara de Diputados dañará de manera definitiva el acuerdo de gobernabilidad con el que pudo administrar estos primeros doce meses de gestión.

La furia contra Massa atravesó las paredes de la Casa Rosada. Pero tanto María Eugenia Vidal como los referentes de Cambiemos en el Congreso saben que sin sus votos la administración deberá avanzar a fuerza de decreto. Comparten el enojo, pero no promueven la ruptura total.

El macrismo percibe que haberle dado pantalla a los principales legisladores del kirchnerismo puede volverse un punto en contra para el líder del Frente Renovador. El Gobierno ahora mirará a los gobernadores, y les preguntará de qué lado están. Si eligen convalidar el proyecto que grava la renta financiera de los ahorristas, el juego, la tenencia de Lebac y repone las retenciones a las minerías, le dejará claro que no deberán esperar asistencia financiera especial para cubrir la pérdida de ingresos que tendrán por esta ley. Si logran su apoyo, el desafío será rehacer el proyecto del mismo modo que dieron vuelta la media sanción de la Emergencia Social.

De lo contrario, tendrán que explicar a la sociedad por qué se verán obligados a vetar una propuesta que en parte fue una de sus principales promesas de campaña.

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