El mercado escucha el ensayo de los actores para tratar de acertar el guión

Si la inflación de noviembre finalmente queda en un número cercano a 4%, y se perfila para diciembre un número levemente inferior a esa cifra, es porque los agentes económicos están actuando, frente a la incertidumbre, de la manera más clásica: cubriéndose ante eventualidades. Así como las petroleras aprovecharon el fin del congelamiento para aplicar un aumento, muchas empresas fabricantes de bienes o proveedoras de servicios están haciendo lo propio, ante la mirada silenciosa del gobierno saliente y también del entrante.

Alberto Fernández le reclamó a su momento a Mauricio Macri que le cuide las reservas, y la reacción fue endurecer el cepo. Pero hasta el momento no se han escuchado advertencias de integrantes del futuro gobierno sobre los incrementos de precios. Por eso hay una pregunta que se está dibujando en el mercado, y es si esta actitud defensiva de las empresas fue inducida, o al menos tolerada.

Cuando el futuro presidente deslizó en sus charlas con sindicalistas y también con algunos empresarios su intensión de habilitar, apenas asuma, aumentos de salarios y de todos los beneficios que paga el Estado (jubilaciones y asignaciones), también reiteró que su idea es congelar los precios de una canasta básica de bienes de entre 300 y 500 productos. Su objetivo es lograr un shock de consumo que traduzca esa demanda en más producción. Pero para ello las empresas tienen que recuperar algo de margen, porque en un año que apunta a cerrar con una caída de PBI cercana a 2,5%, por más que el incremento que deberían otorgar sea un plus que pueda tomarse a cuenta de futuros aumentos, si no hay efectivo en sus cajas, no habrá combustible salarial para la reactivación.

Lo que sucede, entonces, es que se está configurando un escenario solo en base a expectativas. El gobierno saliente autorizó una emisión monetaria de $ 400.000 millones, que pueden ir del BCRA al Tesoro en concepto de adelanto transitorio. La estadística monetaria revela que se usaron apenas $ 60.000 millones en noviembre, con lo cual el grueso quedará para la futura administración. Algo parecido pasa con la deuda: no hay un eje de negociación planteado y siguen la dudas sobre quién timoneará esa negociación, pero Martín Guzmán (hombre de consulta de Fernández) cree que debe estar resuelta en marzo. Hacienda asegura que si no hay otro plan, las reservas permitirán pagar deuda al menos hasta abril.

Inversores y empresarios están actuando hoy sobre estas definiciones, dibujadas en la arena de la transición. Faltan pocos días para saber si la reacción fue la adecuada o no. El silencio crea incógnitas, pero cuando el mutismo lleva dos semanas, no hay que especular con improvisación. En todo caso hay una asimetría entre lo que saben unos y otros. Mañana terminará un misterio: los actores que deberán protagonizar la obra ya estarán en escena.

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