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El mensaje de la Corte en tono peronista y un consejo inesperado: acudir al mercado

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HERNÁN DE GOÑI

Director Periodístico

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Las lecturas que abonó el fallo de la Corte Suprema sobre la tarifa del gas estuvieron dominadas por la política. El Gobierno aceptó, a regañadientes, que no supo anticipar el movimiento de los jueces, que le dieron una lección de peronismo: no se le puede pedir al máximo tribunal que se convierte en responsable final de un tarifazo, ni de corregir las fallas de gestión que el propio Ejecutivo no supo o no pudo enmendar a tiempo. Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti siempre lo tuvieron claro, pero para no golpear tanto a la gestión de Mauricio Macri, acotaron el impacto económico de la sentencia como contribución a la gobernabilidad. Lo que nadie esperaba era que la Corte señalara que parte de este problema se podría haber evitado si se adoptaba un mecanismo de mercado para fijar los precios del fluido a nivel mayorista.
El Ministerio de Energía había planteado en su momento que determinar el valor del gas a boca de pozo era una atribución propia del Ejecutivo. Y usó ese argumento para justificar la falta de convocatoria a una audiencia. La Corte ratificó que la producción y comercialización son actividades desreguladas, no definidas como servicio público. Pero que el imperio de la Ley de Emergencia Económica había anulado ese marco, rol que desde 2002 fue asumido en forma directa por el Gobierno.
En definitiva, lo que los integrantes del alto tribunal le plantearon a Mauricio Macri es que si su objetivo con el cuadro tarifario impugnado era darle una señal a las empresas para que apuren inversiones, lo que debe hacer es normalizar el proceso tarifario (con la convocatoria a audiencias) y restablecer "los mecanismos de oferta y demanda" previstos en la Ley 24.076.
La pulseada por la tarifa del gas (y también por la de la electricidad) tendrán un costo alto para el Gobierno. Pero si se lee el fallo en clave peronista, también es posible advertir que aprieta pero no ahorca.

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