U$D

MIÉRCOLES 24/04/2019

El líder reparador y los desafíos en estanflación e incertidumbre

JULIÁN DE DIEGO

JULIÁN DE DIEGO Profesor de Derecho del Trabajo y Director del Posgrado UCA

Ver más notas del autor
0
El líder reparador y los desafíos en estanflación e incertidumbre

Tanto la Singularity University y la Stanford University, desde sus cátedras libres, han rediseñado y siguen ajustando el perfil y las competencias del líder del futuro, que no es más que el líder que necesitan en estos momentos las organizaciones privadas, mixtas, sociales y los entes y poderes públicos.

Transparencia, integridad, idoneidad, aptitud, actitud, proactividad, productividad, empatía, receptividad, persistencia, resiliencia, autonomía, interdependencia, interacción, comunicación, receptividad, diversidad, inclusión, igualdad, carisma, generosidad, asertividad, humildad, consejo y ejemplaridad son algunas de las competencias de un líder diseñador y creador innovativo.

Debemos enfrentar inexorablemente el impacto cotidiano de las nuevas tecnologías cuya evolución es exponencial, su democratización y generalización, la transformación del trabajo humano frente al machine learning y la inteligencia artificial, las blockchain y las criptomonedas, la despapelización y la desmaterialización de la burocracia, el avance inexorable de la robótica, de la automatización, y de la cibernética y la informática.

Peter Drucker decía que si el presidente de la empresa se lleva el lápiz el portero se lleva el trapo de piso. Con ello, quiso graficar que el ejemplo opera como un modelo a imitar, y por ende, para los observadores, ver a su líder es repasar una película de donde uno busca un modelo y con ello seguir sus pasos.

Su visión sobre lo que vendrá fue legendaria, cuando decía que la planificación de largo plazo no es pensar en las decisiones futuras sino en el futuro de las decisiones del presente. Para Drucker la gestión es hacer las cosas bien mientras que liderazgo es hacer lo correcto, la capacidad se mide cuando se transforma un problema o una crisis en una oportunidad, si quieres algo nuevo debes abandonar algo viejo, lo que se mide mejora, y el futuro se crea con valentía y aprovechando oportunidades, no solucionando solo problemas.

Juan Carlos de Pablo suele decir que tiene suerte porque trabaja mucho, lo que demuestra que el esfuerzo, la dedicación, y la cultura del trabajo es la esencia de quienes tienen a su cargo la toma de las decisiones. Pablo Picasso complementa la idea al decir que "si tienes un segundo de inspiración que te sorprenda trabajando".

Una de las tentaciones del líder es la mentira cuando recurre a una afirmación sabiendo que algo es falso con la expectativa de que quienes lo escuchan crean que lo que dice es verdad. La falacia en el sentido aristotélico es una especie de la mentira y consiste es una afirmación o argumento que se presenta como válido cuando en realidad es falso o fraudulento. En rigor, las falacias son mentiras difundidas intencionalmente en procura de un resultado o interés. Un ejemplo de falacia es la verdad atribuida a una persona que es reconocida como una autoridad en la materia, que al comprobarla resulta totalmente falsa.

De viaje por Grecia y cuando visitaba las ruinas, se cruzaban los comentarios de la guía turística con mis preguntas sobre los acontecimientos históricos y la cultura helénica. En un momento dado la guía, que era a su vez arqueóloga, me aclaró después de afirmar que yo sufría una importante confusión. En efecto, yo no diferenciaba la historia, o sea los hechos, de la leyenda que son los relatos. Los primeros tenían comprobaciones escritas y evidencias a través de objetos, acontecimientos, y grandes héroes. Las leyendas eran relatos, historias, que se trasmitían por vía oral, y que formaban parte de la cultura y de la idiosincrasia de toda una civilización, en general ligada a fantasías, a eventos mágicos, y a una importante creatividad literaria y cultural. Hoy esta diferenciación tiene que ver con la eclosión de las comunicaciones que a menudo no reflejan la verdad, sino que son en gran medida la interpretación de lo que uno desea, y no de lo que uno puede ver y comprobar.

Muy calificados analistas y comunicadores son presa del discurso y del relato, eludiendo los hechos o dejándolos de lado sustituyéndolos con mensajes subliminales o con hechos incomprobables, que dramáticamente se expresa en forma repetitiva para generar desde la opinión publicada en forma gráfica radial o televisiva, tratando de influir sobre la opinión pública, sobre la opinión del público que son los ciudadanos de la república.

Nuestros líderes no son ajenos a la realidad incontrastable donde reina la volatilidad, las versiones, en un cuadro de incertidumbre y a un futuro inescrutable. Es allí donde se encuentran los que conducen los hechos y no se dejan influenciar por el relato. Es allí donde se pueden reconocer los que sobrevivirán a todas las amenazas que puedan existir hoy y en el futuro.

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar

Más notas de tu interés