El juez y el fiscal rebelde, en un país sin reglas

El país adolescente jamás descansa. Podrá cuestionarse a un funcionario, podrá cuestionarse a un juez y es habitual en muchos países que se produzca polémica por un fallo judicial trascendente. Pero es insólito que un magistrado federal, como es el caso del juez Claudio Bonadío, cite a declaración indagatoria a un fiscal (el investigador del lavado de dinero, Carlos Gonella) y éste no se presente a declarar poniendo como excusa la supuesta parcialidad del juez.


Alguno de los dirigentes que influyen sobre Gonella, quien milita en la agrupación kirchnerista Justicia Legítima y excluyó al empresario Lázaro Báez en una investigación por supuesto lavado de dinero, deberá explicarle que ningun ciudadano (y mucho menos un fiscal) puede excusarse de una citación como sospechoso. La prohibición que el juez le impuso para salir del país y el pedido simultáneo de juicio político es apenas el comienzo de lo que puede convertirse en un escándalo político sin precedentes.


Como se lo asegura hoy a El Cronista, el fiscal Gonella está convencido que el objetivo de Bonadío es el gobierno de Cristina y no él. Pero sostener una hipotesis tan dramática, en un país en serio, merece que se presente y se la explique personalmente al juez.

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