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El fin de la re-reelección en las intendencias, el as que está preparando Vidal

En su debutante discurso ante la Legislatura bonaerense, al dar inicio de las sesiones ordinarias en marzo, María Eugenia Vidal no sólo quiere hablar de "la pesada herencia", como la llaman, de su antecesor Daniel Scioli, culpas que ya viene repartiendo desde que asumió como gobernadora y que continúan al día de hoy, con denuncias de corrupción en el IOMA y otras dependencias, como parte del prólogo de la negociación de la paritaria docente. Siguiendo al pie de la letra la estrategia comunicacional de Cambiemos, además del pasado hay que mirar al futuro. Y de forma "proactiva". Por eso su gobierno está avanzando un paquete de Reforma Política para presentar ante los diputados y senadores, que causará conmoción también entre los intendentes: la limitación de la re-reelección de los mandatos de los funcionarios públicos.
La letra fina del futuro proyecto, en debate hoy interno y con sus aliados del Frente Renovador, son sus alcances, más allá de los mandatos permitidos: si se limita a los municipios o se amplía a los legisladores que escucharán a la mandataria. Incluso el vidalismo baraja la idea de una cláusula prohibitiva consanguínea para evitar el nepotismo de familiares. Una práctica habitual que no reconoce orígenes partidarios: la prima de la vicepresidenta Gabriela Michetti nombrada en el Senado puede dar fe de ello.
En sintonía con el propósito que se trazó el secretario de Asuntos Políticos del Ministerio del Interior, Adrián Pérez, mudado del massismo a la Casa Rosada, Buenos Aires también se plegaría a la boleta única (tal vez electrónica) para utilizarla en las legislativas de 2017.
La presentación en sociedad de la Reforma, que están apurando para tenerla lista para la Asamblea Legislativa, será una réplica del terremoto político que generó similar idea cuando la presentó el año pasado el líder renovador Sergio Massa. En aquel momento, previo a la jubilación impensada de históricos Barones del Conurbano que sucumbieron al maremoto vidalista de los comicios, eran 64 los jefes comunales que sufrirían si el proyecto se convertiría en ley. Con las despedidas de Raúl Othacehé (Merlo) y Hugo Curto (Tres de Febrero), ambos con 23 años de mandato cumplidos, el ranking de caciques históricos lo encabezan los también peronistas Julio Pereyra (Florencio Varela) y Alberto Descalzo (Hurlingham), dispuestos a quebrar esa marca. No muy lejos de ellos se ubica Gustavo Posse (San Isidro), aliado de Cambiemos. Fuego amigo, lo llaman.
La puja con el massismo por la bandera de la limitación ya promete ser reñida, en los buenos términos de la relación entre oficialismo y una oposición que acompaña, hermanados en un acuerdo de "co-gobierno". "Ellos van a recordar que fue su idea y nosotros buscamos adueñarnos de la iniciativa con buena aprobación en la sociedad que reclama un cambio", admiten en La Plata. En rigor, es una puja en la que ambos terminarán ganando.