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El exterior es peligroso, por lo tanto, interiorícese

DANIEL MUCHNIK

DANIEL MUCHNIK Periodista, escritor, licenciado en historia

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Una humorada inteligente de El Roto, el famoso dibujante del diario El País de España. Una mujer sentada, cierra los ojos y dice : "El exterior es peligroso. ¡¡Interiorícese!!".

Le viene a la perfección a la Argentina, siempre mirándose el ombligo, confiando en que las buenas cosechas salvan las cuentas, con tironeos de egos entre ministros y subsecretarios, esperando las inversiones que no llegan porque no está asegurado el panorama futuro, porque los empresarios lejanos le tienen miedo a los disturbios sociales y a las leyes que no se cumplen o se ponen y se sacan con la misma facilidad.

Pero más allá de todo, en el mundo ocurren situaciones alarmantes, nada bueno se espera del 2017. Basta leer la prensa seria extranjera para llegar a la conclusión de que Trump puede tirar el tablero al suelo, gestar nuevas geopolíticas, enervar a otras potencias, cambiar las relaciones. Y crear un tremendo estado de tensión mundial.

Más allá de todo, las encuestas dicen que el gobierno argentino mantiene el respaldo de la población. Cayó algunos puntos en la perfomance pero no es para alarmarse. Dos noticiones despiertan el año nuevo. El flamante Ministro de Economía afirma efectivamente que hay costos y cargas impositivas que engordan aún más la economía en negro. Que es indispensable una reforma impositiva ( se viene bregando por ello hace décadas).

La presión fiscal es la más alta de la historia y todos intentan encontrar vericuetos para no ser aplastados por esa maquinaria injusta. El Estado pide y pide y extrae de los bolsillos de los ciudadanos a cambio de pocas gratificaciones. Para no ser pobre el padre de una familia tipo no puede ganar menos de 13.000 y pico de pesos. Pero un padre de clase media, de esos que vivían con cierta comodidad en estas últimas décadas mentirosas tiene que arrancar cada mes con un desembolso de entre $ 30 y 40.000 la primera quincena. No alquila, es dueño, debe pagar expensas y servicios varios para que la casa funcione.

Extremar la seguridad tiene un costo extra y grande. La salud del grupo debe cubrirse totalmente: otro elemento que se suma a las cuentas y las agranda, inexorablemente. Luego vienen los seguros. De la casa o departamento y el auto, del estacionamiento (con valores por las nubes). Y las tarjetas de crédito que hacen ganar millonadas a los bancos porque la gente es ciega y cree que usarla es como no gastar, pero a fin de mes viene una suma pesadísima y realista.

Queda claro que el ministro no puede pensar en las cargas individuales de cada capa social. Pero tiene que efectivizar las promesas, disminuir el dolor de la inflación, encarrilar a aquellos que le pisan los pies al Presupuesto. Bien se sabe que oficialmente se admitió que hubo una caída del salario real a lo largo del año pasado. La CGT había calculado una pérdida del 6% y el Ministerio de trabajo habló de un 3% compensado con asignaciones familiares y bonos de fin de año. Todavía no se sabe cuál fue la cifra real.

Ahora se dice que se eliminarán subsecretarias. Cuando hace poco más de un año, cuando asumió la administración Macri el Estado, estructuralmente casi se duplicó en nuevos ministerios y gran cantidad de secretarías y subsecretarías.

¿Quien puede controlar esa especie de Leviatán ? ¿Quién puede vigilar si alguien se tienta con la corrupción o con los injustos acomodos en cientos de prácticas administrativas? El Ministerio de de Transporte, por ejemplo pasó de cinco subsecretarías a 11, en el Ministerio de la Producción se pasó de 5 subsecretarías a 14 y en el Ministerio de Seguridad el salto de fue de 6 subsecretarías a 17.

Se ha dicho que el incremento de los cargos jerárquicos implica una mayor politización, a favor de Cambiemos o el PRO, como quiera calificarse. Hay otros temas irritantes. A mediados de 2016 más del 60% de los funcionarios del gabinete económico y las empresas públicas fueron cubiertos con ejecutivos de las principales empresas del país. Eso no produce daño, , pero siempre siembra dudas.

El blanqueo, "sin contar los ladrillos" como decía Prat-Gay aportó hasta ahora mucho más de los u$s 100.000 millones pero estas maravillas no se consiguen a la vuelta de la esquina. Ya se sabe que en el exterior hay, más o menos unos u$s 300.000 millones de argentinos en distintos destinos. ¿Cuánto de esa montaña de billetes accederá a sacarse la careta? La bola de cristal está muda y oscura.

Queda en penumbras la promesa de Nicolás Dujovne de preocuparse por generar empleo, una veda que ya lleva tres años de arrastre. Es simple: si no hay empresas nuevas no hay trabajo, si las que están no consiguen un mercado estable no hay trabajo. ¿Entonces? Están los que bregan por una satisfacción a los empresarios para que abran las puertas de sus plantas productoras. Esto sería, más o menos, reducir la tasa del impuesto a las ganancias un 10% y las cargas sociales (o aportes patronales) e inflar el tipo de cambio. Llevarlo, por ejemplo a $ 25 por dólar. Los que se aferran a este esquema parece que no están pensando en las consecuencias.

¿Quién se hace cargo de ello? ¿Quién pone la cara? ¿Se puede hacer sin consecuencias? ¿Es solución lo que prometen?

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Comentarios1
Santi Godoy
Santi Godoy 06/01/2017 10:11:37

Buen análisis. Retórico, ya que se sabe que llevar el verde a 25 conlleva grandes ganancias concentradas y una inflación desmedida que termina en explosión. Por eso el gobierno no lo va a hacer. Hablen de generar riquezas alguna vez.