PUNTO DE VISTA

El esfuerzo fiscal aún no logró que vuelva la confianza

La planilla de datos fiscales a junio que acaba de difundir el Ministerio de Hacienda trajo algunas novedades no del todo gratas. Si bien el gasto primario sigue creciendo por debajo de la inflación, en este último mes aceleró sensiblemente su ritmo de aumento: en efecto, el mes de junio registró una variación interanual de 27%, diez puntos porcentuales por encima del 17% promedio de los cinco primeros meses del año.

Al analizar el desglose de las partidas, podemos observar que tanto el gasto de capital como las transferencias a provincias continúan cayendo en términos nominales respecto al año pasado, lo que implica un ajuste fenomenal en términos reales. En junio, también se percibió una saludable moderación del renglón gastos de funcionamiento (13% interanual), lo que daría la pauta de que la burocracia estatal al fin empieza a ajustarse el cinturón.

En contrapartida, las prestaciones sociales (jubilaciones, AUH y demás planes) mantienen una tasa de crecimiento (29% interanual) en línea con la inflación.

La novedad saliente de la planilla fiscal de junio fue la fuerte aceleración de las erogaciones en el renglón subsidios económicos. En lo que va de la gestión Macri, los recortes a esta partida habían sido el principal motor del ajuste fiscal. Sin embargo, en el último mes, el renglón registró un aumento anual de 77%. La fuerte depreciación del peso volvió a engordar la factura de subsidios (por caso, encareciendo las importaciones de combustible a cargo del fisco). El rebote sensible de esta partida nos recuerda que, a pesar de la sucesión de fuertes tarifazos, los usuarios siguen pagando por la energía y el transporte público bastante menos de lo que valen y que el Estado continúa haciéndose cargo de esa diferencia.

De todos modos, más allá de la aceleración del gasto en junio, la tendencia de las cuentas públicas sigue siendo muy saludable. En efecto, en los últimos trimestres se ha verificado una caída muy significativa del ratio gasto primario/PBI: hace un año, dicha relación se ubicaba en 24,1% (acumulado de cuatro trimestres); al cabo del 2T18, el ratio cayó a 21,7%. La contracción del gasto en 2,4 puntos del producto supone un ajuste fiscal de magnitud realmente importante. El esfuerzo de austeridad oficial es aún más remarcable si se tiene en cuenta que el gasto social es completamente inflexible a la baja y que los recortes se han concentrado en las restantes partidas. En efecto, el gasto "no social" cayó de 12,4% del PBI en 2016 a 9,4% en el acumulado de los últimos cuatro trimestres.

En suma, es innegable que el Estado nacional está haciendo un esfuerzo de austeridad realmente meritorio. Lamentablemente, este esfuerzo llegó tarde para evitar la crisis de confianza que derivó en la corrida cambiaria. Acaso más preocupante todavía, la reducción acelerada del ratio gasto público/PBI tampoco estaría ayudando a la recuperación de esa confianza perdida. Nuestra prima de riesgo país continúa estancada en torno a los 600 puntos básicos, un nivel que nos sigue vedando el acceso a los mercados internacionales de deuda. Es muy improbable la superación definitiva de las turbulencias financieras y una pronta reactivación del nivel de actividad si los inversores no se convencen de la seriedad del ajuste fiscal en curso y si no vuelven a encontrar atractivo en la deuda argentina.

Tags relacionados