El empate entre la inflación 2015 y el tope de 27% termina con las elecciones

Los consumidores generaron en las últimas semanas un fenómeno singular: a través de la encuesta de expectativas que mide la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), convalidaron un quiebre en la dinámica de precios y por primera vez desde mayo de 2012 (algo más de tres años) señalaron que esperan para los próximos meses una inflación algo menor, logrando que el promedio baje de 30% a 28%.

El cierre de paritarias grandes, logrado días más tarde en torno a 27%, implica que en términos de poder adquisitivo, el Gobierno sacó un empate. Esto significa que el repunte del consumo al que apuesta la Casa Rosada dependerá más del crédito que de la holgura salarial.

La CGT oficial aceptó el tope a la fuerza. Lo concedió como un gesto de buena voluntad. Antonio Caló, líder de ese sector y jefe de la UOM, señaló que si los precios se salen de cauce, en septiembre volverán a los reclamos. Los gremios rebeldes, como los ligados al transporte y Camioneros, insistirán con paros durante junio. El riesgo que tomaron es que si los relevamiento de precios de mayo marcan una nueva baja de la inflación anualizada, como esperan algunos consultores, les costará más sostener reclamos por encima de 30%.

La tendencia inflacionaria se sostendrá al menos hasta octubre. La transición podría disparar ajustes preventivos, sobre todo en el mercado de cambios. Los precios dejerán de estar cuidados desde el día mismo de las elecciones.

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