El dilema de la Franja de Massa: ¿mejor terminar con Macri o con el kirchnerismo?

“De esta, Sergio puede salir de dos maneras”, confirma la Garganta, y agrega: “Sale presidente o sale rico”.

En el periodo transicional, la consagrada miniserie “Mauricio, Sergio y Daniel” se vuelve conjeturalmente apasionante. La novedad consiste en la carencia de novedades. Abundan los amagues.

Lo cierto es que Mauricio, El ngel Exterminador, y Daniel, el Líder de la Línea Aire y Sol, están estancados.

Como confirma el poema del chileno Nicanor Parra: “Todo está como era entonces”. Apenas con un leve retroceso de ambos polarizadores, que se topan con la resistencia del polarizado, que no quiere serlo.

Ocurre que se asiste a un cierto repunte de Sergio, El Renovador de la Permanencia, merced al festival de vulnerabilidades que ofrecen los dos que polarizan.

Claro que Sergio está sostenido por el pulmotor de De la Sota, El Cordobés Profesional.

“De la Sota disfruta/del placer de la derrota”. El verso -que no es de Parra- resulta llamativo:

Desde que perdió, El Cordobés Profesional se puso más interesante. Hasta Zannini, El Cenador, Tobillera Electrónica de Daniel, busca puentes para llegar.

El cordobesismo representa la llave de la fortuna presidencial.

Para acabar con el kirchnerismo

Por otra parte, trasciende que Mauricio y Sergio (acompañado siempre del pulmotor cordobés), alcanzaron, según nuestras fuentes, un principio de acuerdo, bastante tardío.

El acuerdo es, por supuesto, contra Scioli. Aposentado sobre todo en las segundas líneas. Las intendencias.

Aunque, por el inesperado repunte de Sergio, el acuerdo (que niegan) tambalea.

Brotan indagaciones filosóficas en La Franja de Massa. Estimuladas por la sabiduría de las sierras.

¿Con quién es preferible terminar? ¿Con Macri o con el kirchnerismo?

“Macri es apenas una persona, sin él todo se desinfla”, confirma la Garganta, como si Cambiemos sólo fuera Macri y su circunstancia.

En cambio el kirchnerismo mantiene cierta ambición hegemónica. La pretensión colectiva. La (Agencia de Colocaciones) Cámpora encierra un proyecto generacional.

Ante la disyuntiva, la respuesta es tan esclarecida como obvia.

Es preferible acabar con el kirchnerismo.

“Si Scioli gana somos boleta”, reflexiona otra Garganta. “Estos tipos sólo pueden existir desde el presupuesto del Estado”.

La conclusión es irrebatible. Tenerla en cuenta en el caso que sean Scioli y Macri los que lleguen al balotaje.

Pero el acuerdo Macri-Massa tambalea. Y decididamente se cae en la lona si Sergio, en el arrebato, crece dos o tres puntos más.

Porque entonces es Sergio el que se imagina, en todo caso, en la segunda vuelta, contra Daniel. Y con Mauricio en Italia.

Aparte, en la Franja de Massa se envalentonan. Aseguran que Sergio, en el balotaje, puede ganarle a Daniel. Más fácil que Mauricio.

Por el misterioso comportamiento de los peronistas críticos. Entre tanto antiperonismo incipiente, probablemente a Mauricio no lo vayan a apoyar. Aunque detesten a La Doctora, y Scioli diste de entusiasmarlos.

Significa confirmar que para Massa el rival hoy es más Macri que Scioli.

Aunque tardíamente Sergio y Mauricio comenzaran a entenderse.

Si se entendían antes de las PASO ya tendrían varias provincias en el bolso.

Error como motor de la historia

Al cierre del despacho, para Consultora Oximoron, Daniel está clavado entre 36 y los 37. Macri se mantiene en los 28. Pero Massa se encuentra al borde de los 23.

Por lo tanto Sergio sobreactúa la libertina derechización, que es en apariencias redituable. Se propone contar con 25 puntos para el 27 de setiembre, justo a un mes antes de la elección.

Si El Renovador (de la Permanencia) consigue el objetivo, o al menos se le acerca a Mauricio, el último mes de la elección embestirá por los suburbios bonaerenses, con la potencia de los 43 años, para llegar al balotaje. Ya sin actos de soberbia. Ni chiquilinadas, como cuando creía que iba a cargarse a Mauricio y Daniel con La Armada Brancaleone, desde una diputación.

En “El error como motor de la historia”, el portal instaló que en la Argentina el poder no está para el que acierte más. Está para el que se equivoque menos. Y que el sabot de la centralidad en el error pasa de las manos de uno para beneficio del otro. Pasa lo mismo con las vulnerabilidades. Uno se fortalece a partir de la exhibición de las vulnerabilidades del otro.

Consta que los tres protagonistas de la miniserie son de una fragilidad conmovedora. Dos de ellos, Mauricio y Sergio, no están sostenidos por grandes partidos. Apenas por un ambicioso partidito urbano, el PRO, y por el radicalismo absorbido, en el caso de Mauricio. Y una fabulosa Armada Brancaleone, de Intendentes fugados del peronismo, con atisbos anexados de economistas racionales, en el caso de Sergio.

En cambio Daniel tiene el gran partido vegetal atrás. El PJ, con sus minuciosos sellos de goma. Con sus contradicciones, el Frente para la Victoria, con su frepasismo demodee, representa el verdadero dilema. Por las intrigas y perversidades internas entre el peronismo tradicional y el cristinismo, que pretende no extinguirse. Con los cruces y rencores que produce un Daniel estratégicamente vulnerable. Sobre todo por el forzado trato con La Doctora, que se propone gobernar hasta los 45 minutos del segundo tiempo. Y proseguir con la identidad presidencial.

Otra vertiente de especulaciones, que debilitan a Daniel, pasa por la figura de Aníbal Fernández, El Neo Corach. A esta altura es más fácil que Aníbal, gracias a Clarín, sea el próximo gobernador, a que Daniel sea el próximo presidente.

Y aunque como buenos peronistas, en la feria de vulnerabilidades se muestren los tres juntos -Daniel, Aníbal y La Doctora- se consolidan las bases de las próximas tensiones. En el caso que Daniel sea el triunfador y no haya ningún balotaje.

El descuidismo administrativo

Por piedad, por respeto personal al prestigioso colega, el Portal no trató El Caso Niembro. Es el que exhibe una fuerte vulnerabilidad para Mauricio. Equivale al viajecito de Scioli. La deja servida.

En la superstición peronista, una desprolijidad similar podía representar, apenas, otra mancha más. Nada relevante para el tigre.

En cambio, para el macricaputismo, el efecto de esta manganeta es devastador. Porque exactamente ellos se encargaron de privatizar, para su estructura, la opción del cambio. La personificación de la nueva política. Con una pureza casi enternecedora.

Significa confirmar que el descuidismo administrativo no es un atributo habitual, tan solo, en el esquema cristinista.

El descuidismo abunda, también, entre la pureza extrema del PRO.

Entonces no hacen falta mediciones para calibrar el daño. Queda el arco desguarnecido.

Por si no bastara, en el episodio Niembro, es más grave aún el intento de justificación del hecho, que el hecho en sí, que es de una banalidad sublime.

Lo que emerge como una travesura picaresca, se transforma, con la explicación, en una burla colectiva hacia la sociedad.

“Todo lo que se le caiga a Macri en adelante no va para Scioli. Va para Massa”, evalúa otra Garganta.

Para algarabía transitoria de Sergio, que en la feria de vulnerabilidades se ilusiona en exceso. Al extremo de dejar caer el acuerdo que podría facilitarle, incluso, la tranquilidad para próximas campañas.

 

Oberdán Rocamora, para JorgeAsisDigital.com

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