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El desafío es encontrar un camino para vincularse

En el desk Argentina del Departamento de Estado figura una fecha en rojo en el calendario de la diplomacia de Estados Unidos: 4/5 de noviembre de 2005, reunión de presidentes en la ciudad balnearia de Mar del Plata .
Fue la ocasión que utilizó el gobierno argentino, entonces Néstor Kirchner presidente, Alberto Fernández jefe de gabinete, para promover la mayor ofensa pública destinada a Estados Unidos representado en la convocatoria por el titular de la Casa Blanca George W. Bush.
Durante doce años –mientras se mantuvo el matrimonio Kirchner en el poder dominando al sector mayoritario del peronismo– el gobierno argentino se incorporo al ‘eje bolivariano‘, un engendro anti-Washington promovido por Fidel Castro, el presidente venezolano Hugo Chavez, Evo Morales de Bolivia y actores de reparto como el nicaragüense Daniel Ortega.
El cambio de gobierno fue un cambio de época también. El mundo occidental que se guía por principios democráticos aprobó rápidamente al presidente Mauricio Macri. Buenos Aires recibió la visita de Barack Obama, del jefe del gobierno de Italia Mateo Renzi, del francés Francois Hollande.
Macri decidió apartarse en esta ocasión de la reunión de Davos como de estar presente el día de toma de posesión de Donald Trump. Ambos acontecimientos a la luz de la nueva diplomacia nativa, deberían haber motivado al presidente argentino incluso para superar un traspié en la campaña electoral, cuando el oficialismo se inclinaba por la candidata demócrata Hillary Clinton.
¿En qué punto esta Macri ahora? Si es cierto que el mundo lo espera, como efectivamente parece, debería actuar en consecuencia y equilibrar la expectativa con China, limitada a la diplomacia de la soja con inversiones atadas a grandes obras públicas.
Algún coreuta oficialista presiona por presentar a China como un país con economía de mercado, una falsedad que oculta la planificación centralizada que utiliza el partido comunista en el terreno de la economía. China protege mas que Europa –a su vez 50% mas proteccionista que EE.UU.– con el salario de los trabajadores que nadie puede discutir a riesgo de caer en prisión . Los dirigentes sindicales argentinos serian considerados traidores a la patria en un país que castiga sin piedad la libertades públicas, laborales, de prensa .
Argentina no forma parte de las preocupaciones inmediatas de Trump, pero la designación del embajador de Washington permitirá medir el interés relativo. Macri asegura que mantendra una relación normal de mutuo interés como lo hizo con Obama. Tiene el deber de no perder de vista que los lazos entre ambos países no están atados exclusivamente a la compra-venta. Sarmiento exploro este capítulo casi al mismo tiempo que Alexis de Tocqueville, el argentino se asombro por la educación, el francés por las costumbres .