El desafío económico 2020 no es la deuda, sino el gasto previsional

El equipo económico no quiere mostrarse triunfalista. No es una buena práctica dar por sentado lo que hará el mercado financiero, que hoy es el sostén del buen clima gracias a la tranquilidad que muestra el dólar desde hace cinco semanas. La buena racha de indicadores que empieza este mes tiene que ver con una baja base de comparación en 2018, pero también con una tendencia de mejora mensual que ya es cada vez más visible. Hoy se conocerán las cartas con las que el FMI le dejará jugar al Gobierno en lo que resta del año, y a partir de esta instancia, se podrá tener un pronóstico menos incierto de lo que viene.

Lo que quiere mostrar Nicolás Dujovne es que la base está. El esfuerzo fiscal que lleva adelante el Palacio de Hacienda, más allá de la meta comprometida con el FMI, le permite exhibir 24 meses consecutivos de suba de los ingresos por encima del gasto primario. Por eso considera que los $ 30.000 millones de superávit fiscal logrados en el primer semestre son un augurio firme de que se llegará al equilibrio prometido, rozando los desvíos en materia de gasto social que aceptó el Fondo.

El Palacio de Hacienda, según las proyecciones que mostró el viernes el ministro a un grupo de economistas, espera terminar el 2019 con un nivel de gasto primario equivalente a 18,7% del PBI, cinco puntos por debajo del que encontró Macri cuando asumió en 2015.

El otro objetivo que tuvo el equipo económico, además de dar un poco más de detalles sobre cómo se está llegando a los números fiscales (donde ayudaron las privatizaciones de centrales energéticas, y ahora se espera que cumplan el mismo papel la licitación de espectro radioeléctrico), es empezar a mostrar algunas líneas de acción para el 2020. Dujovne evita hablar como un funcionario que tiene la continuidad asegurada, pero ante el buen momento que tiene el Gobierno en las encuestas, está claro de que una visión clara de lo que hay que hacer después de diciembre puede ayudar a que se mantenga la tranquilidad financiera.

En materia de deuda, Hacienda espera que el año termine con un ratio deuda/PBI de 75%, diez puntos por abajo del 86% en el que cerró 2018. Es una forma de marcar que no hubo un impacto significativo en términos netos, sino que buena parte de ese aumento se dio por efecto de la devaluación, que achicó el peso del PBI en dólares. Esa proyección se mantendrá siempre y cuando no haya una escapada del tipo de cambio alentada por el resultado electoral.

Estos números traslucen la idea de que acomodar los vencimientos de deuda no es una tarea imposible, siempre y cuando se consiga la meta de superávit primario. Para eso hay que absorber una suba del gasto en jubilaciones de 0,7% del PBI. Ese será el verdadero desafío de 2020, gane quien gane.

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