El desafío del trabajo joven

En Argentina hay más de 1 millón de jóvenes dentro del grupo ni-ni (ni estudian ni trabajan). Y en Latinoamérica, los casos suman 30 millones. Un estudio que realizamos recientemente arrojó que 6 de cada 10 jóvenes creen que su edad es un limitante para insertarse en el mercado laboral, además de que la experiencia laboral es el principal factor (89%) tenido en cuenta por los empleadores en las búsquedas para perfiles jóvenes.

Numerosos estudios evidencian que el problema de las grandes tasas de desempleo juvenil no es tanto la falta de puestos disponibles, sino la inadecuación de los candidatos para cubrirlos. En un mundo cambiante donde la digitalización y la globalización están transformando el trabajo, hay un desajuste entre lo aprendido y las habilidades requeridas.

Además de la experiencia, es importante contar con una combinación de habilidades adecuadas para destacar del resto. Algunas de ellas serán habilidades duras, especialmente en los ámbitos de la ciencia, ingeniería, tecnología y matemáticas, para satisfacer la creciente demanda de empleados con conocimientos técnicos y digitales.

Otras, muy importantes, son las habilidades blandas o sociales que son cruciales cuando los escenarios cambian rápidamente y las empresas necesitan manejar la incertidumbre. Estas son la creatividad y adaptabilidad, la resolución de problemas, la capacidad de trabajar en equipo, la flexibilidad, las buenas habilidades de comunicación, la capacidad de presentarse profesionalmente y de ser puntual.

El trabajo tradicional no se enfrenta a la extinción, de hecho muchos jóvenes todavía optarán por la estabilidad que implica. Sin embargo, las nuevas generaciones son más móviles y flexibles, y más que un solo trabajo para toda la vida, estos jóvenes prefieren un concepto de carreras múltiples, donde la estabilidad y el sueldo regular pierden protagonismo ante las perspectivas más amplias como la diversidad y el aprendizaje. Estas características pueden potenciar la empleabilidad de los jóvenes a largo plazo, ayudándoles a adquirir múltiples competencias y herramientas.

Una manera importante y formal de dar a los jóvenes una primera experiencia laboral es a través de pasantías o trabajos temporales. Entre los muchos factores detrás de su éxito, se destaca un modelo educativo que combina la educación formal y la experiencia profesional. Los gobiernos, las empresas y los educadores trabajan juntos para proporcionar el conocimiento y la experiencia que necesitan los jóvenes para tener éxito al vincular el aula con la formación en el lugar de trabajo.

No hay una sola respuesta para mejorar las perspectivas de empleo de los jóvenes. Las tendencias económicas y sociales más amplias pueden incluso estar erosionando gradualmente la posición y la situación del antiguo modelo de trabajo, en favor de un patrón mucho más diverso y variado. Es por esto que una combinación de habilidades duras y blandas es primordial para destacarse y conseguir mejores oportunidades laborales.

 

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