El desafío de ser farmacéutico en tiempos de coronavirus

Mientras el número de contagiados por el Covid-19 ya supera los 1000 en la Argentina y rige una cuarentena nacional, las farmacias siguen funcionando en todo el país.

En la antigüedad se creía que el farmacéutico sólo era un profesional de la salud con una formación especial para preparar y dispensar medicamentos y que conocía la forma en la que estos funcionaban, cómo debían administrarse y sus efectos secundarios.

En este contexto de incertidumbre, donde la salud se ha convertido en prioridad mundial, los trabajadores de las farmacias hemos tomado un rol preponderante. ¿Por qué? Porque nos toca educar, contener y mantener una escucha activa de las preocupaciones de nuestros pacientes para entre todos poder salir lo más rápidamente de esta compleja situación.

Hoy los farmacéuticos debemos aspirar a ser una pieza fundamental en el equipo de salud manteniendo y promocionando la Salud Pública y al ser muchas veces el primer eslabón en la cadena sanitaria, nuestro consejo es fundamental para el paciente que acude a la farmacia, ya que podemos detectar algún síntoma o situación que amerite consulta médica, sin dejar de lado la contención que realizamos a nivel psicológico y emocional.

El Ministerio de Salud de la Nación, con el objeto de contribuir a las medidas de prevención, tanto de la comunidad en general como de los profesionales farmacéuticos, ha elaborado un protocolo para que durante la emergencia sanitaria quede garantizada la continuidad de las prestaciones farmacéuticas.

Desde el primer momento toda la red de farmacias de la compañía ha sido equipada y preparada para que podamos seguir trabajando y de esa manera poder atender las necesidades de siempre y sobre todo a aquellas cuestiones relacionadas con el coronavirus.

La Organización Mundial de Salud (OMS), en sus directrices sobre las buenas prácticas en farmacia, identifica seis componentes de la misión de la profesión farmacéutica en tiempos de crisis sanitaria:

  • estar siempre disponibles para los pacientes;
  • identificar, gestionar o detectar problemas de salud;
  • promover la salud y la prevención;
  • asegurar la eficacia de los medicamentos y tratamientos;
  • prevenir el daño causado por los mismos,
  • y realizar un uso responsable de los recursos limitados de la atención sanitaria.

El compromiso real es lograr una posición de liderazgo en el bienestar total del paciente y de la comunidad que implica generar preocupación y la empatía, así como la visión y la capacidad de tomar decisiones, comunicarlas y manejarlas de manera eficaz para el bienestar de los pacientes.

Sin discusión, hasta ahora, los héroes del 2020 son y serán los trabajadores de la salud -desde médicos, enfermeros, radiólogos, farmacéuticos y personal de farmacia, instrumentistas hasta funcionarios especializados en políticas sanitarias-; científicos -desde biólogos, químicos, genetistas hasta doctores en tecnología; personal de las Fuerzas Armadas-; los cuerpos de seguridad del país; los transportistas de alimentos; los trabajadores recolectores de residuos; y, sin duda, la sociedad argentina toda que cumple con la cuarentena obligatoria.

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