U$D

DÓLAR
/
MERVAL

El decir y lo dicho de Mauricio Macri

SUSANA JANTUS Profesora de análisis del discurso en UCES.

0
El decir y lo dicho de Mauricio Macri

El presidente Mauricio Macri dio inicio esta mañana a un nuevo año legislativo con un discurso que duró, como nos tiene acostumbrados, alrededor de cuarenta minutos. Con un gesto de mayor formalidad que en años anteriores y en el que dejó su arenga para el final, comenzó su alocución inmediatamente haciendo mención al submarino ARA San Juan, desaparecido en noviembre del año pasado. Esto generó un aplauso generalizado.

Macri suele utilizar ciertos lugares comunes apelando, como en este caso, a la sensibilidad y la emotividad en la que busca la adhesión de todos. “Estoy seguro de que todos los argentinos estamos unidos en este reconocimiento”. De esta manera busca diferenciarse de su predecesora Cristina Kirchner con un discurso mucho más pacificador en el tono y componedor en el uso de términos positivos. No establece una diferenciación entre ellos y nosotros sino que habla de un todos integrando: “a todos los argentinos por igual”.

Pero tal como Cristina Fernández lo hacía, apela directamente a lo emocional como fuerza de su discurso y le habla a sus opositores a través de referencias sin nombrarlos. No menciona la herencia recibida como en otros años pero hace continuas alusiones al gobierno pasado y al de Venezuela igualándolos para oponerlos luego a sus políticas económicas y sociales.

“Yo les digo: si nada hubiese cambiado estaríamos como otro país hermano que está en un desintegración social”. Es continuo el uso del término de 'cambiamos' para marcar esta diferenciación entre su gobierno y el gobierno pasado.

En Macri es continuo el uso del término de 'cambiamos' para marcar la diferenciación entre su gobierno y el gobierno pasado.

En el discurso de hoy, Macri continúa el diálogo con la gestión del gobierno anterior y para eso sigue utilizando como estandarte decir que dice la verdad aunque esto suene como un juego de palabras. A través del concepto de verdad, va a enumerar una serie de “verdades incómodas pero necesarias“ para, en realidad, pedir comprensión y paciencia para “esas cosas que llevan tiempo”. De esta manera los logros de su gestión se ven como“un proceso en construcción” en donde busca lograr que no juzguen su gestión en lo inmediato.

Las cifras y la apelación a lo emocional

El Presidente apela a lo emocional, en casi todo su discurso no da cifras de créditos hipotecarios, sino que lo ejemplifica a través de “esa pareja de enamorados que no podía acceder a la vivienda propia y que en estos dos años lo consiguió". "Lo peor ya pasó", enuncia, aludiendo a un presente y a un futuro mejor a través de esta imagen de la pareja, así como la del trabajador que vuelve a su casa pero que ya no tiene que embarrarse “porque le llevamos el asfalto a su cuadra”.

Hace un listado de cifras cuando se refiere a casos de embarazos adolescentes, a la incautación drogas, a la disminución narcotráfico o la reducción de homicidios o muertes por accidentes de tránsito, pero utiliza la primera persona cuando se ubica y se posiciona como padre frente a la desigualdad educativa: “Los padres no podemos desentendernos”. Además menciona la obesidad y malnutrición infantil. No es una coincidencia que mencione a la diabetes, entre otras enfermedades, como males de la pobreza extrema.

Macri hace un listado de cifras cuando se refiere a casos de embarazos adolescentes, a la incautación drogas, a la disminución narcotráfico o la reducción de homicidios o muertes por accidentes de tránsito, pero utiliza la primera persona cuando se ubica y se posiciona como padre frente a la desigualdad educativa.

Macri claramente se dirige en muchos pasajes a todos aquellas figuras públicas que a través de las redes sociales o los medios sugieren el fin de su mandato, es firme en su tono pero nuevamente recurre a lo emotivo cuando refiere: “Me llena el corazón de entusiasmo porque ustedes me pusieron acá para emprender juntos este camino, un camino distinto”.

Son breves los pasajes donde el presidente hace un uso del yo, enuncia lo logros de su gestión de gobierno como un nosotros que a veces incluye a los ciudadanos. Hace uso sutilmente de ese yo para hacer referencia a ataques de la oposición: “Yo, en lo personal, estoy acá para hacer lo mejor para todos los argentinos”.

En su discurso de hoy hizo una breve reseña de temas relevantes para la agenda del país como la inflación, la inseguridad, proyectos de ley que reformen el Código Penal y se detuvo en algunos temas que consideró relevante enfatizar como la transparencia del estado. De alguna manera empiezan a aparecer los primeros destellos de un discurso con miras electoralistas para el 2019 donde por ejemplo, insiste en distinguir su gobierno de los anteriores al mencionar la mejora en el posicionamiento de las calificaciones internacionales de transparencia: “Pasamos del puesto 106 al 85 en dos años. Después de décadas de desorden llegó el momento de ser serios con el equilibrio fiscal”.

En su discurso predomina la continua alusión a la verdad y asocia su gobierno con esto: “No le tengamos miedo a la verdad, a lo que hay que temer es a la mentira, al ocultamiento, el no querer enfrentar la realidad que ya nos demostró el daño que nos puede generar”.

Este fue, quizás, el discurso “más hablado” de Macri quien suele leer casi la totalidad de sus alocuciones y es cuando habla que pierde claridad y se vuelve confuso y reiterativo: “Estamos haciendo lo que había que hacer y eso es lo que hicimos, es como cuando empezamos un edificio”.

En los últimos cinco minutos de su discurso, volvió a retomar con más fuerza el gesto conciliador y con un tono más elevado y firme insistió en su intencionalidad de integrar a todos los argentinos para adherirlos a su idea de gobierno: “Y los invito a todos, a los que piensan distinto que por un minuto abran su mente y su corazón y piensen que todo lo que le estamos proponiendo en absoluta buena fe puede funcionar y está funcionando y los necesitamos a todos”.

Mauricio Macri no se posiciona nunca en su discurso como un jefe de Estado ni como un líder, ni siquiera lo intenta. Trata de parecer un ciudadano más pero no logra hallar más que unos escasos puntos de contacto. Menciona su gestión de gobierno como “un nosotros que hacemos” y no se construye, por el momento, como una figura combativa. Elige un tono y lenguaje pacífico que pareciera ser le está sirviendo aun en tiempos de inflación y de conflictos.

Quizás el estilo popular de cántico de cancha sea lo que mejor le salga. Culminó su oratoria con “Los argentinos unidos somos imparables” y termina cantando de pie al mejor estilo de campaña electoral: Sí se puede, al menos en sus palabras parece mirar directamente hacie el 2019.

Más notas de tu interés

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar